martes, 30 de abril de 2013

NO PREVALECIERON PORQUE NO ELIGIERON LA VERDAD



NO PREVALECIERON PORQUE NO ELIGIERON LA VERDAD

 El Señor Viene-Vuelve, y lo hace como esta anunciado, con Gloria y Poder, en Majestad, rodeado de Ángeles, pero, no es un artista que quiera fama, aceptación, reconocimiento y ser visto, considerar Que Él Ha Resucitado, y por ello su Cuerpo Es Glorioso, así es que, al Venir-Volver, no lo vamos a ver con ojos materiales.

 Vuelve-Viene, Místico, Espiritual, Triunfante, Luminoso, Resucitado, con su Cuerpo Transfigurado por la Resurrección, algo que no puede ser captado por nuestros sentidos corporales, así es que si esperamos algo mas palpable, visible, tangible, vamos a ser engañados por el adversario y por el anticristo.

 El Señor Viene-Vuelve Luminoso como Es, Glorioso, Sutil, Ágil, las características de los Cuerpos Resucitados, celestiales, ‘la Imagen del hombre celestial’, como la llama San Pablo en su carta a los Corintios, mientras que nosotros todavía seguimos queriendo que tenga una imagen terrenal a la que somos tan afectos y apegados, por ello es que vamos  seguir esperándolo y con el templo vacío nos vamos a quedar.

 Recordar lo que dijo el Ángel en el momento de la Ascensión, “¿Por qué se quedan mirando?”, y recordar lo otro, “¿Por qué buscar entre los muertos al Que Vive?”, nos vamos a seguir decepcionando, como le pasó al anterior pueblo elegido si esperamos ver al Señor Venir-Volver solo para cumplir nuestras ideas preconcebidas y cubrir nuestras falsas expectativas.

 El Señor Pasó por el mundo haciendo la Voluntad del Padre, y para eso Vuelve, para imponer el orden y el derecho, no para hacer Su voluntad, ni la nuestra, ni la de nadie, sino para Salvarnos, Que es, reunirnos con El Padre, para conducirnos-guiarnos a que aprendamos a obedecer personalmente al Padre, para que respondamos también a Su Voluntad, y así, para que entremos en comunión con Él, para que entre Su Reino-Espíritu-Amor en nosotros y tengamos Vida Eterna.

 Tenemos que admitir que estamos verdaderamente necesitados d Él, mientras seamos orgullosos y eternos satisfechos de nosotros mismos, vamos a seguir encerrados-perdidos en nuestro mundo, dedicados como demonios a hacer ver nuestro orgullo-personalidad-imagen, y a hacernos adorar y reconocer por eso que decimos ser y de lo que estamos orgullosos y satisfechos, incluso defendiendo tal deformación abominable, verdadera desolación, falta de Amor-Vida-Verdad, contra Dios miso, rechazándolo a Él y no queriéndolo recibir verdaderamente en nuestra vida.

 No queremos admitir que necesitados a Dios porque seguimos admirándonos a nosotros mismos, porque somos cobardes y al final, porque imitamos al adversario, ya que en el Cielo, se admiró a sí tanto que se olvidó de Dios, hundiéndose en sus delirios y volviéndose un desamorado caprichoso preocupado por él mismo y desesperado por ser adorado y tomado en cuenta, exigiéndolo como debido, dado que se convenció de ser como Dios, y que por ello, merecía ser adorado como Dios.

 Hacemos lo mismo, nos encerramos en nosotros, nos admiramos, nos convencemos-persuadimos de que somos dioses y que merecemos adoración, porque eso es lo que queremos caprichosa y miedosamente, así es que nos enterramos y perdemos en las tinieblas propias vanagloriándonos incluso de sabios y entendidos, no viendo que si no somos capaces de amar a Dios y de obedecerlo, no sabeos nada.

 Para que no nos enceremos y perdamos dentro de la propia nada devorándonos, consumiéndonos a nosotros mismos, Dios nos ha dado una Piedra de tropiezo-escándalo, ha permitido que caigamos, que nos topemos con nuestra propia limitación, que nos caiga un baldazo de agua fría y veamos que, encerrados como estamos en nuestros caprichos, no somos capaces de resolver lo mismo que hemos creado, no podemos librarnos de lo que hemos gestado, y al contrario, todo se nos vuelve en contra.

 Nuestro mundo-vida sin Dios, donde somos dioses, es asfixiante, nos ahoga y consume, nos esclaviza y destroza, y al final, esa pretendida eficiencia y perfección de la que hacemos gala para exigir adoración, no nos sirve de nada frente a los nuevos problemas que se levantan, y es el momento de admitir que nuestros ídolos, falsos dioses, son inútiles y amargos, es la hora de admitir que necesitamos verdaderamente a Dios.

 Sin embargo, cobardes y tercos, seguimos insistiendo con la mentira, que somos dioses y capaces de todo lo que queremos y nos proponemos y de que solos podemos, que podemos arreglarnos solos y seguir prescindiendo de Dios, renegando d Él, desconfiando, valiéndonos por cuenta propia. No vemos que defendemos nuestra rebeldía contra Dios, la que nos priva, separa y opone a Él, cuando tenemos una oportunidad para liberarnos de ella y volver al orden a aprender a confiar en Dios, Nuestro Padre-Creador.

 No solo Viene al mundo El Señor, Viene-Vuelve a la vida personal de cada uno, y lo hace en ese tropiezo que tenemos, en la dificultad, cuando nuestro mundo se desmorona, y no viene a darnos la razón, ni a que sigamos insistiendo en hacernos obedecer, amar, adorar, sino a que nos rindamos, venzamos el miedo, dejemos de hundirnos-dedicarnos a nosotros mismos y a nuestro orgullo, y para que comencemos una vida nueva Guiados por Él, creciendo en Amor-Verdad, en verdadera Espiritualidad.

 Considerar que los demonios no amaron a la humanidad en El Cielo, y no lo van a hacer luego, condenados en el infierno, no quisieron obedecer a la Humanidad del Señor Que Dios les Reveló en Su Hijo, por ello, por mas que finjan amar y servir a la humanidad, no lo hacen, es una trampa para colgarse, hacerse servir y adorar, para desquitarse y concretar sus caprichos, que los adoremos a ellos directa o indirectamente, mientras que se niegan ellos a obedecernos.

 El motivo de la caída de los ángeles rebeldes fue que no quisieron aceptar el Misterio de la Unión Hipostática del Verbo, es decir, la doble Naturaleza de Cristo, del Señor, como la Palabra Eterna de Dios, asumiría humanidad, sin perder Divinidad, teniendo así dos Naturalezas, Humana Perfecta y Divina Perfecta. No quisieron adorarlo al ver naturaleza inferior, la humana, y solo fue una excusa, no quisieron adorarlo ni obedecerlo simplemente porque querían ser adorados y obedecidos ellos.

 Acá podemos comprender la razón por la que muchos siguen y seguirán esperando la Segunda Venida del Señor, porque estamos ante la misma prueba para el orgullo, la misma oportunidad de negarnos a nosotros mismos, de liberarnos del engaño, auto-engaño, de ese delirio de soberbia donde decimos ser dioses y donde debemos aceptar Que Él Es Dios y que estamos necesitados de Él, dejando de buscar excusas para seguir dedicándonos egoísta y miedosamente a nosotros mismos.

 En la Primera Venida del Señor, la humanidad conoció la Humanidad del Señor, lo reconoció Dios y Hombre, pero, solo vio lo externo, ahora El Señor Revela plena y perfectamente lo interior, una Segunda Venida enteramente Espiritual, y eso, decepciona a muchos que prefieren seguir esperando no viendo que se quedan atados a las tinieblas, sentados a la sombra de la muerte y esperando como el pueblo elegido anteriormente sigue esperando la primera.

 Así es que estamos ante la Gran Cruz Blanca, El Signo de la Presencia Viva de Dios, pero, no es visible, sin o Espiritual, y lo que hace es purificarnos, marca la entrada en nuestra vida del Señor, Su Paso, su intervención Divina y Milagrosa, una piedra de escándalo en la que tropezamos, pero, en la que debemos apoyarnos para reformarnos, reconstruir la vida, dejarnos limpiar, purificar, para empezar a buscar y a recibir al Señor, a participar en Su Revelación, dejándolo Ser y Hacer en nosotros.

domingo, 28 de abril de 2013

2.7. ADORAN A LA BESTIA O A SU IMAGEN



2.7. ADORAN A LA BESTIA O A SU IMAGEN

 Si realmente queremos colaborar con Dios en nuestra salvación y en la de otros, no tiene ya que haber orgullo, amor propio, deseo de ser amados, adorados, debemos dejarnos limpiar, corregir, purificar por dios, perdonar desprecios pasados padecidos y temidos, para que, no haya mas deseo de adoración en el presente que es su efecto o fermento, como la pus de una llaga.

 Mientras sigamos teniendo miedo, es decir, falta de amor a Dios, vamos a seguir deseando adoración, y es así como vamos a seguir convirtiéndonos en traidores como judas, porque, al final, siempre nos va a dominar el miedo, nuestro vacío, el deseo de ser obedecidos, amados, servidos, tomados en cuenta, el querer imponerle nuestra voluntad a Dios.

 Hay algo peor, viéndonos vencidos y comprendiendo la Verdad, que no vamos a poder contra Dios, si no renunciamos a nosotros mismos, vamos a hacer lo mismo que satanás en el cielo y que judas en tierra, elegirnos, obrar por despecho, querer venganza, no amar a Dios, sino convertirnos en fuego de odio, por celos de nosotros, por miedo que se enciende o volatiliza y nos descontrola convirtiéndose en furia destructiva.

 Considerar que vamos a acabar odiando a quien amamos si no nos limpiamos, purificamos, liberamos del vacío, del deseo de ser amados, del querer ser obedecidos, tenemos que dejar al Señor Ser y Hace en nosotros, aprender a renunciar a la propia voluntad, que es la mas clara expresión del miedo, de la preocupación por sí, y comenzar a vencernos para vencer, a confiar en Dios para colaborar con Él en la Victoria del Señor sobre las potencias espirituales que irrumpen en el mundo para tratar de arruinarnos no solo espiritualmente, sino también materialmente, que es donde recién empezamos a considerar que hay un problema y a entender que la Verdad dista mucho de nuestros pensamientos.

 Tenemos que elegir la humildad, la verdadera, aquella que consiste en renunciar a sí mismo, aceptar que solos no podeos, que sabemos nada, y que necesitamos a Dios, comprender que somos unos miedosos llenos de orgullo y desesperados por ser adorados, tomados en cuenta, que queremos ser aceptados, creernos importantes, no viendo que así lo que hacemos es reclamar reconocimiento o aceptación para nuestro orgullo-delirio-mentira-fantasía, y en definitiva, para aquello mismo que nos domina y somete, lo que es expresión del estar entregados al adversario y colaborando con ése en su reino o dominio.

 No queremos ver que al elegir ser adorados, al creer que nos dedicamos a nosotros, en realidad, estamos construyendo el reino del adversario en nosotros, el gran vacío, la gran desolación, y eso que hacemos, luego adquiere independencia, se nos vuelve en contra, domina y somete como nenes que no son educados, a los que los padres les hacen creer que son dioses o reyes llevándolos por un camino de desamor para reclamar adoración y satisfacción celosa y caprichosa siempre.

 No podemos pedir o esperar que otros obedezcan a Dios, si no lo hacemos primero, si estamos llenos de orgullo, amor propio y de deseos de adoración, y ni siquiera vamos a saber que es lo que Dios quiere para ellos, pues vamos a estar sin Luz, ciegos, a oscuras, suponiendo que nuestra voluntad, la expresión del miedo, el egoísmo y la preocupación por nosotros mismos, es la verdad o la voluntad de Dios, solo porque, por miedo vamos a querer buscar esa falsa seguridad de hacernos obedecer, de tratar de prevalecer siempre.

 Ese orgullo-amor propio, nos domina-controla, es miedo y se preocupa por sí, por ello nos demanda, exige, impone, que lo miremos, que le prestemos atención y que le demos permanente satisfacción. Mientras que, suponemos que dándole satisfacción, conformándolo nos vamos a liberar o aliviar, no vemos, no comprendemos, que en realidad, solo acrecentamos el vacío y la desolación, la falta de amor, nos llenamos mas de amor propio, y de ahí, mas vacío de Dios, mas angustiante y desesperante necesidad de ser amados, adorados, tomados en cuenta.

 No vemos que estamos gestando una bestia insaciable adentro y que nos esta controlando, esclavizando, obligando a que la adoremos, que le demos satisfacción, y lo que es peor, nos somete al enemigo que sabe usarla y que es su padre, pues al no amar a Dios, nos unimos al enemigo, admitimos su espíritu en nosotros y esta deformidad, abominable desolación, es lo que surge, una desesperada y desesperante necesidad de ser adorados.

 Ese vacío-desolación, el deseo de adoración, es independiente a nosotros, nos succiona, domina y somete, y nos usa para que clamemos adoración a otros, para que los de en derredor, lo vean como lo que dice ser, eso de lo que estamos orgullosos, la imagen de semejante bestia que nos posee.

 Para que El Señor pueda tomarnos en cuenta en el combate espiritual, para que colaboremos con Él, debemos aceptarlo, recibirlo, tomarlo en cuenta nosotros, dejarlo Ser y Hacer en nuestra vida, recibir Su Espíritu, purgar el espíritu enemigo que hemos recibido y acumulado, empezar a vivir en El Espíritu de Dios y a formar e Él nuestra vida, porque así es como tenemos Vida Eterna.

 Si dejamos a Dios formar Su Voluntad en nosotros, luego ayudaremos a formar su Voluntad en El cielo, en Su Reino Espiritual, porque es lo que dijo El Señor, ya ahí no somos extraños, conocemos lo que hace, roque lo hace en nosotros y así es que colaboramos con Él, dejándolo Ser y Hacer en nosotros, así es que tiene vida y Presencia en el mundo, un lugar, un espacio, un tiempo donde Estar, donde Reinar.

 También así es como nos convertimos en embajadores suyos, representantes, porque ahí realmente Él vive, Está y Reina en nosotros. Nuestro mejor aporte a la humanidad y al bien de todos, es dejar Vivir a Dios en nosotros, permitirle al Señor Que Reine, Que Haga Su Voluntad.

 Esta es la razón por la que, nuestro trabajo debe ser siempre discernir primero la Voluntad de Dios, para colaborar en Que Él la Haga, para no oponernos, para permitir que así Viva y Reine en nosotros, y de esta manea, tenga un lugar y un tiempo, espacio real en el mudo, trayendo a este mundo de tinieblas, Su Luz.

 Entonces, un verdadero soldado de la Luz, es aquel que ama la Luz y se acerca a Ella, es decir que ama a Dios y lo deja Ser Dios, aceptando Su Voluntad, no queriendo ser caprichosamente adorado, obedecido, tomado en cuenta, porque Él Es La Luz, a Él debemos ir todos, adorarlo, aceptarlo, tomarlo en cuenta, Él Es Dios.

 En vez de quejarnos del desamor de otros y de atemorizarnos queriéndolos dominar o controlar, lo que debemos hacer es unirnos mas a Dios, permitiéndole a Él Vivir-Ser-Reinar, para que así, colaboremos en Que Él Venza con Su Vuelta-Venida, a los enemigos espirituales, liberando también a otros de los que los persiguen-dominan y manipulan.

 Si otros no quieren colaborar con Dios, no importa, nosotros podemos y nos conviene hacerlo, no solo por nuestro bien, sino por el de muchos, porque al colaborar en Que Venga El Señor, Él derrotará el imperio del enemigo y eso hará que aun los que no colaboran en esto, se vean beneficiados y libres de opresores espirituales, pudiendo así amar y elegir lo bueno, aquello que no quieren y no eligen ahora.

2.6. ROBAMOS PARA LA CORONA, SI NOS HACEMOS ADORAR



2.6. ROBAMOS PARA LA CORONA, SI NOS HACEMOS ADORAR

 ‘¿Nadie me va a mirar a mí?, ¿nadie se va a preocupar por mí?, ¿Nadie me va a tomar en cuenta?’, se preguntó en su orgullo lleno de miedo y preocupación por sí el enemigo, ahí se ahogó en miedo y desesperación deseando ser visto, adorado y queriendo ser obedecido.

 No vio, no quiso ver, no quiso entender que en realidad, había fermentando en su interior orgullo, amor propio, un vacío, una falta de amor a Dios, estaba viéndose, conociéndose a sí miso y debía ahí, tener humildad, reconocerse necesitado de Dios y amarlo, aceptarlo, obedecerlo, cosa que no hizo, sino que, celoso de sí reclamó a dios adoración, quiso llenar su vacío haciéndose adorar.

 El error del enemigo, es el nuestro, todos estamos vacíos, nacemos sin Dios, sin amor, porque justamente, la prueba consiste en elegirlo, en amar, en desarrollar un corazón, en querer amar, querer renunciar a sí mismo, generando una voluntad de amar, llenándonos así con amor, porque es la única manera de que haya Vida, de Que Dios esté en nosotros, porque Él Es Amor y Voluntad de Amar.

 Notar como llenos de miedo, preocupación, dominados por el mismo vaico, queremos llenarnos como nenes celosos y preocupados por sí, haciéndonos adorar, queriendo y exigiendo ser servidos, deseando ser tomados en cuenta, odiando a quienes no nos satisfacen en el orgullo, y no es así como nos vamos a librar del vacío o llenar de amor, sino que es así como nos vaciamos mas y como nos suicidamos espiritualmente, porque despreciamos a Dios-Vida-Verdad.

 El peor enemigo lo tenemos adentro, es un maldito traidor, es el miedo, la preocupación por sí, el vacío, la falta misma de amor y de voluntad de amar, ese deseo desesperante de ser adorados, obedecidos, tomados en cuenta, es la muerte que hay dentro, porque es lo que nos domina, somete, y es lo que nos pone a entera disposición de los caprichos infernales.

 Esto es así aunque no lo queramos, simplemente porque tenemos rebeldía contra Dios, desamor, miedo, preocupación, etc., y de ahí para abajo todos los vicios, tenemos el espíritu del enemigo, a satanás adentro y nos estamos convirtiendo en demonios, mientras que, orgullosos, acusamos a otros de viciosos, peligrosos, desamorados, egoístas, preocupados por sí, etc., mientras que no somos mejores, sino peores, e incluso, como el mismo adversario.

 Si verdaderamente queremos participar en el combate espiritual ante el que nos encontramos y estar del lado de los buenos, o al menos de los que, a la larga van a ganar, evidentemente, no podemos ser como satanás, ni tenerlo adentro, no podemos combatirlo si lo dejamos que nos domine interiormente, si tenemos a judas como rey, dueño, señor, dictador gobernándonos, debemos vencer el miedo, la preocupación por sí, el orgullo, el amor propio, el deseo angustiante y desesperante de ser adorados, y es ahí donde vencemos a satanás, renunciando a nosotros mismos en el mundo, aprendiendo a recibir y a obedecer a Dios, amando, no haciéndonos amar-adorar.

 Considerar que el enemigo quiere adoración para su mismo vacío-orgullo-delirio, para su mentira, engaño-muerte, para la falta de amor que quiso tener, aquello que dice ser y que no es, y en realidad, acaba por ser un esclavo de eso, de su egoísmo, porque reclama adoración para su muerte-capricho-fantasía, pide que esa deformidad que surgió en él y en la que se convirtió, sea apreciada, aceptada, adorada.

 Notar que se ha convertido en un esclavo de su orgullo, que pasó a existir solo para complacerlo y satisfacerlo en sus ambiciones, no puede, porque no quiso, ser libre de sí, de su vacío, solo se mira-contempla a sí mismo, y se miente-engaña, se adula, se dice lo que desea escuchar, haciéndose así mas y mas esclavo de sus delirios, acrecentando su fantasía, pues a cada instante, necesita mas mentiras para convencerse-llenarse-aliviarse-conformarse.

 El problema es que no somos diferentes, no queremos ser librados por La Luz Verdadera, por El Señor, por la Revelación de Su Palabra Viva, Alimento Espiritual Real, preferimos seguir diciendo y decidiendo lo que s verdad y lo que no, porque no queremos confiar en Él, tratamos de seguir valiéndonos por cuenta propia, porque no queremos confiar en Dios, no queremos amarlo, obedecerlo, y es así como nos enredamos en nosotros mismos, nos ahogamos en el propio vacío y quedamos a merced de la desolación, de la ausencia de Dios que generamos en el interior, de ese vacío que clama satisfacción, adoración, mientras nos negamos rotundamente a amar.

 Así es como seguimos vacíos, desolados, sin hacer lo que debemos , y por ello, esclavos del miedo, preocupados, desesperados, angustiados, temiendo ser depreciados y desesperándonos por lograr ser adorados, no viendo que entramos en una locura infernal que nos pierde, desapropia, esclaviza y somete al adversario, nos pone a su servicio suponiendo que es en nuestro favor que reclamamos adoración, no queriendo ver que por el agujero de la egolatría, va a su agujero-abismo eterno, robamos para la corona, para el enemigo cuando nos hacemos adorar.

2.5. IMPUESTOS ESPIRITUALES PARA SATISFACER AL TIRANO IMPERATOR



2.5. IMPUESTOS ESPIRITUALES PARA SATISFACER AL TIRANO IMPERATOR

 Debemos considera que el adversario de siempre, satanás, es un ángel rebelde preocupado por él mismo, un cerdito orgulloso, celoso de sí, desesperado por ser adorado, tomado en cuenta, no despreciado, no ignorado.

 Su capricho de ser reconocido como lo que dice y quiere ser no siéndolo en realidad, busca satisfacerlo desesperadamente haciéndose amar, adorar y obedecer. Para esto es que ideó junto con sus demonios, con su maldita corte, lo que conoceos como ‘pecado original’, que es una trampa tendida a la humanidad para conseguir lo que él quiere.

 Se desprende de lo que obtuvo, lo que deseaba conseguir, es decir, por un lado, ser adorado como dios, en el lugar del Dios Vivo y Verdadero, y por otro lado, cargar la culpa de su mal a la humanidad obligándola a soportar la muerte eterna, llevar su carga de angustia, vacío, desolación y desesperación.

 Es como si él, satanás, se hubiese quedado sin sangre espiritual, sin vida, sin aquello que se negó a dar, porque lo que no daos es lo que tenemos, mientras que lo que damos, es lo que tenemos, y por ello lo reclama, como nosotros, no quiso amar y no tiene amor.

 Lo que hizo, el pecado original, es como si al haberse quedando sin sangre-vida-amor-vitalidad, se hubiese adherido a la humanidad para hacerse una transfusión, chupando, succionando, robando, la vida-sangre de la humanidad, obligándonos a todos a pagar impuestos espirituales, a darle nuestra vida por nada, solo para satisfacer sus caprichos y necesidades.

 Considerar que, el adversario, es como los bancos, no produce nada, solo es un usurero que se finge e impone como necesario porque quiere asegurarse ser tomado en cuenta, porque quiere asegurarse satisfacción, y seguir siendo lo que siempre fue y lo que será para siempre, un maldito zángano espiritual, un desamorado preocupado solo y siempre, por sí mismo, por su inmunda egolatría.

 Es un agujero negro espiritual, consume, devora, y si brilla, e porque esta destrozando a alguien, viviendo de otro, y así es que estamos sometidos a un tirano espiritual, un verdadero delincuente que se hace necesario, que se vende a sí mismo desesperado por ser aceptado y no rechazado, pero, que en realidad no solo es absolutamente innecesario, un real descarte de la creación, sino que es nocivo y peligroso, pues, como todo egoísta y ególatra, se desespera por ser adorado y satisfecho mientras que no da ni produce nada, solo roba, saquea, corrompe, estropea.

 Mientras sigamos siendo rebeldes contra Dios, miedosos y desconfiados de Él, suponiendo que, al elegirnos a nosotros estamos eligiendo la seguridad, la protección, el bien, etc., vamos a seguir bajo el dominio, control y esclavitud del adversario sirviéndolo a él, a su reino en y sobre nosotros.

 Considerar que la rebeldía miedosa y desconfiada que rechaza a Dios y se elige a sí, es el espíritu de satanás, es lo que hizo en el Cielo desesperado por logar ser adorado, y es a lo que nos esta arrastrando, con lo que ha seducido a los líderes de las naciones haciéndoles creer que pueden y merecen ser adorados, no viendo tales ambiciosos, que son seducidos como lo fueron otros ángeles, no viendo que construyen un reino en favor de satanás.

 Primero el adversario ha constituido y construido su reino en lo espiritual, luego, en lo material y es así que tenemos el nuevo orden mundial, orden sin Dios, como reino del adversario en el mundo, como la expresión material de su dominio real espiritual en estos tiempos, cosa que ha logrado, porque la humanidad ha renegado de Dios, se ha rebelado, ha consumado el pecado original, es decir, cada uno se ha elegido miedosa y preocupadamente a sí mismo, dejando entrar a satanás en su vida.

 Ha entrado el adversario en la vida de cada uno y lo domina-controla, lo somete y reina sobre sí, porque hemos dejado entrar su espíritu d rebeldía a Dios, de miedo, de muerte, de preocupación por sí, y suponiendo que nos elegimos y protegemos, que nos defendemos, en realidad, nos hemos entregado al adversario y lo adoramos, le damos la vida, le permitimos que nos succione vitalidad y así, que sigamos teniendo miedo, excusa con la que después volvemos a ser caprichosos, rebeldes y descreídos de Dios para acabar por ser mas y mas dependientes del enemigo adorándolo como dios.

2.4. LA GRAN TRAMPA ESPIRITUAL Y LA CÁPSULA DEL MIEDO



2.4. LA GRAN TRAMPA ESPIRITUAL Y LA CÁPSULA DEL MIEDO

 Va creciendo el miedo, la preocupación por sí, es decir, el vacío, la desolación, la ausencia de Dios y de voluntad de amar, lo que acaba por ahogarnos, ahorcarnos, estrangularnos, morimos espiritualmente angustiados, desesperados, asfixiados.

 No lo notamos, pues todavía seguimos viviendo muy superficialmente, es decir, solo en y para el mundo que es temporal, tenemos que prestar un poco mas de atención a lo real, lo espiritual, ya que la verdadera realidad, es la espiritual.

 El miedo-vacío, esta adentro a la vez que nos envuelve, pues nos hundimos en él, y nos engaña, porque tiene movimiento o animación propia, e un espíritu independiente aunque se halle en nosotros, es el espíritu de la muerte eterna, dado que es la ausencia de Dios.

 Este mal espíritu, espíritu impuro, quiere asumir el control total, tener poder absoluto en nosotros, por ello, se hace necesario, se presenta como necesario y conveniente, y es la gran trampa espiritual, porque, nos hace sentir lo que es, miedo, y luego, nos da la falsa seguridad de creer que, confiando en nosotros mismos, volviéndonos caprichosos, haciéndonos soberbios, arrogantes y prepotentes, nos libramos del miedo, cundo en realidad ahí es que se prende en derredor como coraza.

 Estamos atrapados por el miedo, nos hace sentir su ser miedo, su esencia, y finge que nos defiende contra el miedo impulsándonos a odiar y a querer despreciar, a querer someter y vencer a otros, a los que tememos, a los que nos hace ver como responsables del miedo que sentimos, esa preocupación por nosotros mismos.

 Esta es la trampa, nos hace sentir miedo, inseguros, débiles, para que queramos odiar, no amar, preocuparnos por nosotros, amarnos a nosotros mismos, y odiar a todos, tratar de dominarlos, prevalecer sobre ellos, suponiendo que así nos liberaremos de miedo, no viendo que así aumenta el miedo, porque nos vaciamos, y porque nos llena por dentro a la vez que nos rodea por fuera.

 No podemos comprender bien lo que es el miedo porque tiene dos caras, una es el miedo mismo, la preocupación, y otra, es la hipocresía, la mentira, la apariencia, y este espíritu es el que nos posee, domina, somete, es si como tenemos miedo  fingimos no tenerlo odiando, humillando, despreciando, buscando a otros a los que aplastar para convencernos d que somos grandes y que no tenemos miedo, para convencernos de que, sometiéndolos, estamos seguros.

2.3. EL ENEMIGO REAL ES EL MIEDO



2.3. EL ENEMIGO REAL ES EL MIEDO

 Somos nenes inmaduros, caprichosos, miedosos, exclusivamente preocupados por nosotros mismos, y es porque estamos centrados en nosotros, no queremos levantar la cabeza, despegar la mirada del propio ombligo, soso cobardes miedosos y queremos serlo, nos dejamos encerrar mas y mas por los enemigos espirituales.

 El problema es el miedo que tenemos, nos envuelve, encierra, nimba, cerca, es como una camisa de fuerza, una coraza que nos aísla-defiende, pero, nos mantiene sometidos. Ese miedo se manifiesta en la desconfianza, en las dudas, y es lo que nos produce inestabilidad, fragilidad, debilidad.

 El miedo es vacío, es falta de Dios-Amor-Verdad-Vida, es falta de voluntad de amar, es grasa espiritual, porque es amor propio, preocupación por sí, egoísmo. La falta de amor y de voluntad de amar, es resultado de amarse a sí, de pensar en sí, de querer preocuparse por sí mismo.

 Siempre buscamos excusas para seguir dedicados-consagrados a nosotros mismos, para seguir hundiéndonos, encerrándonos, mirándonos, suponiendo que así nos defendemos, protegemos, no queriendo ver que es así como nos llenamos mas de miedo.

 Hay una real conspiración espiritual, y por ello estaos sometidos, sufriendo y en una gran miseria espiritual, satanás desde afuera, nos gobierna, domina, somete por el traidor que tenemos dentro, el ‘yo’, ese miedo, vacío, preocupación por sí, dedicación a sí, el ser caprichosos, infantiles, inmaduros y bestiales, deformes, porque el miedo nos lleva a querer prevalecer e imponernos, mientras nos mentimos diciendo que somos perfectos, grandes, etc.

 Tenemos miedo, somos cobardes, estamos preocupados por nosotros, y el único remido, la solución, es vencer el miedo, el enemigo real, es el miedo mismo, la falta de amor y de voluntad de amar, que es falta de Dios, pues Dios Es Amor, Su Espíritu Es Amor, y como no queremos amar, no tiene lugar dentro nuestro, luego, tampoco tiene lugar en el mundo, dado que lo que ocurre en general, no es diferente de lo que ocurre en particular es decir, así como nos peleamos entre nosotros por miedo, a nivel global, las naciones se pelean por miedo queriéndose someter, queriendo imponerse su voluntad, suponiendo que así hallarán seguridad.

 Así como no vemos que el miedo nos domina, las naciones y sus gobernantes, no ven que es el miedo lo que domina, reina o impera. La solución para los problemas personales y mundiales, no son someternos unos a otros, imponernos la voluntad propia, eso solo provoca mas miedo, vacío y desolación.

 El problema real es el miedo, el enemigo principal es el miedo, y la solución real es combatir ese miedo, ese egoísmo, la exclusiva preocupación por sí, que es un gran vacío, una gran ausencia de Dios, o sea, de Verdad-Vida, de Buena Voluntad, de voluntad de amar.

 Notar como para odiar estamos siempre apurados, dispuestos, sin consideración, lo mismo para acusar, quejarnos, lamentarnos, etc., pero, para amar, perdonar, no tenemos voluntad, al contrario, hacerlo implica un sacrificio enorme, es un gran esfuerzo, es como ir cuesta arriba y con peso, pues no queremos amar, nonos interesa, preferimos el amor propio, el orgullo, hacernos adorar.

2.2. EVITAR EL CONFLICTO, EMPEZAR A AMAR



2.2. EVITAR EL CONFLICTO, EMPEZAR A AMAR

 Es conocido el  dicho que reza, ‘divide y reinarás’, eso es lo que hizo y hace el adversario, siempre divide, hace creer a cada uno que es dios, señor y dueño de sí, y de cualquier cosa que pueda obtener en el mundo, luego, solo hay guerras, peleas, rivalidades, porque cada uno teme ser robado y desea a la vez robar a otros.

 Cada uno se obsesiona por sí mismo, solo piensa en sí, en su orgullo, amor propio, todos estamos hundidos en nosotros y tenemos miedo, de ahí que temamos y desconfiemos de todos, encerrándonos aun mas en nuestro mundo, es decir, dedicándonos a cultivar el orgullo, la imagen, la personalidad, insistiendo en ser amado, adorado, tomado en cuenta, obedecido, camino en el cual, nos hundimos sin cesar en la propia nada, tras el velo de humo-delirio de soberbia, que construimos.

 Construimos como murallas, nos aislamos, encerramos, porque nos mentimos, adoramos, adulamos, queremos convencernos de ser adorables, porque queremos ser adorados, tenemos miedo, somos cobardes, estamos exclusivamente preocupados por otros y totalmente dedicados a hacernos amar, adorar, aceptar. Somos muy egoístas y muy miedosos, de manera que puede el enemigo real, satanás, encerrarnos, aislarnos, lograr que nos hundamos y que queramos hundirnos, centrarnos en nosotros y no levantar la cabeza.

 Como cada uno piensa en sí miso y tiene miedo, como todos estamos preocupados por nosotros, es lógico, natural, que veamos a todos como enemigos, pues la realidad espiritual es similar a la material o terrena que vivimos, cada cual esta encerrado en sí como cada uno esta encerrado en su casa mirando con desconfianza a todos, suponiendo ser un enemigo todo el que se acerca, temiendo padecer algo de su parte, y es así que peleamos porque estamos nerviosos, alterados, preocupados e histéricos.

 Encerrados-hundidos en nosotros, nos imaginamos cualquier cosa, y solo crece el miedo, la preocupación egoísta y miedosa por sí, nos volvemos mas y mas histéricos, así es que nos imaginamos cualquier cosa para solo acabar ahogándonos aun mas y mas con miedo, preocupándonos y desesperándonos, no viendo que así es como logra el enemigo real, satanás, postrarnos y perdernos en la muerte eterna.

 Llenos de miedo, preocupados por nosotros, centrados egoístamente en nuestro orgullo-amor propio, nos angustiamos, desesperamos y solo tratamos de ser amados, aceptados, y buscamos así falsas seguridades, es decir, seguir hundiéndonos, abismándonos, encerrándonos en nosotros, nos seguimos encaprichando, endureciendo, tratando de hacer prevalecer nuestra voluntad sin escuchar, sin querer comprender, entender, confiar, ni nada, queriendo desconfiar incluso de Dios.

 En estos tiempos cruciales de la historia de la humanidad, satanás encuentra aliados por doquier, muchos colaboran con él conscientemente, otros en forma inconsciente dejándose llevar por vicios, ambiciones, perversiones, etc., mientras que Dios no puede contar en tierra con colaboradores, y es porque nadie en sí, en su interior, en su propia vida, quiere obedecer a Dios, confiar en Él y vencer a los enemigos reales, los espirituales, al contrario, nos dejamos manipular por éstos peleando unos contra otros por miedo suponiendo que nos defendemos cuando en realidad nos estamos arruinando.

 Pasamos a ser títeres, marionetas del adversario que, desde adentro incluso, por un traidor que se llama, ‘yo’, nos manipula como si de un guante para llevarnos, arrastrarnos a pelear unos contra otros, no viendo que en realidad lo que hace es distraernos para que no prestemos atención a Dios desesperados por protegernos, defendernos o buscar seguridad queriendo aplasta a otros a los que tememos, queriendo dominar a los que nos dan miedo e imponerles nuestra voluntad caprichosa.

 No vemos que la voluntad propia es expresión del miedo, de la preocupación por sí, y es una correa con la que pretendemos atar y dominar, someter a otros, cuando en realidad los sometidos, dominados, somos nosotros, pues en el miedo, el adversario nos hace hacer o no hacer a su gusto e interés, llevándonos a estrellarnos unos contra otros queriendo prevalecer, suponiendo que, al dominar o imponernos a otros, vamos obtener seguridad.

 No vemos que la inseguridad es fruto del hiedo, y no vemos que el miedo esta adentro, nos gobierna, domina, somete, es el vacío interior.

2.1. TERCERA GUERRA MUNDIAL



2.1. TERCERA GUERRA MUNDIAL

 Debemos considerar que estamos en medio de una verdadera guerra, y no material que recién comienza, y, por mas horrenda que sea, estamos en sus escaramuzas o es el preludio, la verdadera guerra es espiritual, de entidad tal que solo es comparable a aquella que hubo en El cielo en el principio de la Creación.

 El motivo es que estamos ante una nueva Creación, y otra vez, satanás se ha sublevado, rebelado contra Dios, intentando asumir el control, imponer su régimen revolucionario, subversivo, traidor, donde solo piensa en él mismo y en la satisfacción de sus caprichos y ambiciones.

 El problema, es que al tratarse de una Verdadera Guerra Espiritual, no somos muy conscientes de lo que esta ocurriendo, y, desgraciadamente, en forma consciente o inconsciente, estamos colaborando mas con el enemigo que quiere nuestra perdición, que con Dios que Es Quién Quiere Nuestra Salvación, El Bien Verdadero y Eterno.

 Apenas comprendemos las cosas de la tierra, y no queremos escuchar al Señor cuando nos habla de ellas, menos vamos a comprender de las del Cielo, así es que tenemos que, primero, rebajar un poco el orgullo, deponer la soberbia y empezar a prestar atención al Señor, Que Es El Salvador, Que Es El Señor Verdaderamente, El Hijo de Dios y considerar que ya no somos niños, Él nos quiere tomar en cuenta para nuestro propio y Verdadero Bien, pero ello implica maduración.

 Cuando se trata del bien de los hijos, un Padre toma en cuenta lo que éstos quieren, pero, como Padre, decide y hace lo que es mas conveniente para ellos mientras son pequeños, cuando ya crecen, su voz tiene peso, es como decir que participan en la asamblea, pero, no como espectadores, sino con voz y voto, pero, tal cosa sucede si hay una verdadera madurez espiritual.

 En el espíritu, no se crece como en lo material, por el mero transcurso del tiempo, sino que se crece por crecer en el amor a Dios, a sí y al prójimo, por ello es que todavía estamos estancados en un infantilismo caprichoso espiritual queriendo ser odios y obedecidos pero, sin estar verdaderamente dispuestos a obedecer, ni siquiera tratándose de nuestro bien.

 Lo que es peor en este situación, es que somos y queremos ser caprichosos, rebeldes y hacer lo que se nos viene en ganas, no se ha querido escucha la Voz del Señor, de manera que la situación es grave, estamos ante grandes peligros queridos por nuestros enemigos espirituales que desde el principio se esfuerzan por nuestra ruina, y por aquellos dementes ambiciosos y corruptos que en el mundo han querido colaborar con ellos, y lo siguen haciendo.

 Debemos considerar siempre, absolutamente siempre, que primero es la realidad espiritual, luego la material, ésta es reflejo, imagen, resultado, efecto, de la espiritual, así s que siempre primero debemos resolver la gestión espiritual, para que luego cambie lo material, terreno, mundano, nunca al revés, pues sino solo es un cambio de imagen, máscara, apariencias, algo superficial y sin valor real.

 Una vez entendido, comprendido lo anterior, ver que estamos a punto de una nueva guerra mundial, la que es mejor que no llegue a concretarse, pues sería peor que las dos anteriores juntas, porque siempre ocurrió lo miso, cada nueva guerra es peor que la anterior.

 Hay personas muy ambiciosas, excitadas por el oro, desesperadas por el poder, que solo quieren petróleo, control mundial, y que hacen todo lo posible para que haya una guerra, así es que, delirantes dictadores disfrazados de gobernantes legítimos, están llevando el mundo a una verdadera guerra, como el residente de estados unidos, aunque lo disfracen de pacifista y le regalen el Nóbel de la paz, quiere guerra, busca guerra y responde a intereses oscuros que quieren que haya guerra, lo que es peligroso para todos.

 Esto es así porque espiritualmente hay una verdadera guerra, y la guerra material, es efecto de ésta, primero hay que ganar la batalla espiritual, para que, luego pueda evitarse una guerra material, terrena, que sería destroza, como toda guerra, pero, ésta vez de alcance global.

 Cada uno en sí mismo debe vencer a los enemigos espirituales colaborando así en la batalla espiritual y no dejándose usar, manipular, emplear como títere por el enemigo, así es como ayudamos-servimos a la humanidad, y es la mejor cariad que podemos hacer, ya que es caridad espiritual, para los espíritus.

jueves, 25 de abril de 2013

LA MENTIRA DEL ADVERSARIO



LA MENTIRA DEL ADVERSARIO

 Tanto por sí mismo, como por medio del mundo o de los que tenemos en derredor, el adversario nos quiere convencer que el bien y lo bueno es dedicarnos a nosotros, a lo que queremos, nos gusta, deseamos, necesitamos, etc., llamándonos ‘locos’, si deseamos practicar algún tipo de mortificación, penitencia o realizar algún sacrificio por amor a Dios.

 La verdad es que el adversario es un odioso resentido, un maldito rengado que se esfuerza por convencernos por un camino o por otro de que seamos como él, es decir, que nos dediquemos a nosotros mismos, que nos amemos, que nos llenemos de orgullo, y que no amemos ni a Dios, ni a nadie.

 No queremos entender que esa es la razón por la que nos hallamos hundidos-sumergidos en nosotros mismos, porque no amamos, ni queremos amar, y como el adversario, queremos ser amados, adorados, y nos mentimos a nosotros mismos, tratamos de convencernos de que somos adorables, esforzándonos por sostener esa farsa, por conformar el miedo y volvernos orgullosos, mentirosos satisfechos de sí que se engañan a sí.

 Es como si continuamente nos insistiera el adversario, ‘preocupate por vos, interesate por vos’, y también, ‘si no lo hacés, no lo va a hacer nadie, mirá que yo tengo experiencia, he padecido muchos años le desprecio y la ignorancia, los insultos, etc., por eso, sé lo que te digo, si no te amás-adorás a vos mismo, nadie lo va a hacer, tenés que ocuparte de vos y dejarte de perder el tiempo prestándole atención a ese’, es decir, no quiere que prestemos atención a Dios.

 Es un maldito cerdo celoso, un caprichoso renegado que se ha obsesionado con lograr ser amado-adorado y que no ha aceptado que Dios lo corrigiera, por ello, prefirió ser echado del cielo y reinar en su abismo, en la nada de su inmundo ser, y de ahí pasó a ser rey del abismo y de la perdición.

 Esta obsesionado por convencernos de que es como Dios y aun mas que Él, por ello, para no caer en sus trampas, debemos empezar a orar, y también invocar a San Miguel Arcángel Que lo Ha Vencido en El Cielo, así como a San Jorge, Que lo Ha Vencido en tierra, para poder seguir al Señor, elegirlo a Él, para Que Se Haga Su Voluntad así como en El Cielo, acá en la tierra, en la propia tierra-vida-corazón.

 ‘No tenés obligación, no tenés porqué, no lo hagas, no te compliques la vida’, nos dice-sugiere y quiere imponer el enemigo buscando que no busquemos a Dios, que no lo amemos, que no confiemos en Él, que no lo queramos seguir, y mucho mas aun nos combate, se nos opone, si queremos seguirlo en El Camino de Su Voluntad, porque ahí el enemigo pierde todo poder, es derrotado como nunca antes, la Victoria del Señor es deslumbrante, tanto como humillante la derrota del enemigo que queda desnudo, completamente descubierto y reconocido en su inmundo ser sin poder disimularlo.

 Habla de justicia, igualad, etc., pero, lo único que le interesa es imponernos que no amemos, y en esto se deja ver que lo que él entiende por justicia, es venganza, porque quiere llevarnos a la ruina espiritual diciendo, convenciéndonos de que es bueno, justo, conveniente no amar.

 Él es un cerdo celoso de sí, un maldito envidioso que se preocupa por él mismo y que no quiere que salgamos de la esclavitud de las tinieblas, que quiere que sigamos teniendo miedo, que nos sigamos preocupando por nosotros y así dejemos de amar, y siempre buscando convencernos de que lo hace por nuestro bien.

 Es mentira que lo hace por nuestro bien, lo hace para no perder su dominio-control sobre nosotros, y porque también persigue otro fin siniestro, quiere venganza, lo que él dice, ‘justicia’, o sea, imponernos a nosotros su misma ruina, quiere obligar a Dios a que nos condene al hallarnos tan depravados, sucios, corruptos como él mismo, convertidos en demonios desamorados, viciosos y orgullosos como él, o aun peores.

 Comprender acá la desesperación infernal por corromper a la humanidad engañándola, haciéndole creer que es la rebeldía contra Dios por y para nuestro bien, es una absoluta mentira, una farsa, un engaño para someternos a los tormentos eternos ahora, y para siempre después, para vencernos y para vencer a Dios.

 Tenemos que empezar a amar, y cuanto mas amemos mejor, debemos empezar a humillarnos, y cuanto mas nos humillemos, rebajemos, mejor, aunque el demonio a golpes quiera convencernos de lo contrario, y aunque el mundo nos odie porque no nos hacemos amar, adorar, servir, admirar u obedecer.

 Simplemente, debemos empezar a renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad, abrazar La Santa Cruz de la Revelación de Dios, de Su Voluntad, porque ahí tenemos El Bien y la Vida, La Luz y Fortaleza, sin mas protocolo, ritualismo, ni costumbrismo, ni modernismo, ni nada, solo y siempre Su Voluntad, y si nos ayuda, podemos caminar en medio de las tinieblas del mundo con el incesante grito de guerra personal que Él nos inspire, como por ejemplo, “¡Él Es Dios!”.

martes, 23 de abril de 2013

1.7. LA PIEDRA DE ESCÁNDALO-TROPIEZO



1.7. LA PIEDRA DE ESCÁNDALO-TROPIEZO

 En vez de usar lo que nos preocupa, angustia y tememos para hundirnos mas en nosotros, es decir, para colaborar con el adversario en la propia perdición, debemos valernos de eso, de la piedra de tropiezo, como de un elemento o peldaño de una escalera para acercarnos a Dios, tenemos que usarlo para convertirnos, no para hundirnos mas olvidándonos de Dios.

 Esto lo haceos dirigiéndonos a Él, renunciando a nosotros, venciendo a los enemigos espirituales, eligiendo la Voluntad de Dios y colaborando en Que Se Haga y en Que triunfe, ofreciendo como sacrificio la propia voluntad.

 Notar como estamos ahogados, ahorcados, hemos llegado a un punto que es como un cuello de botella o en el que nos hallamos estancados, tenemos una vida o existencia trivial y miedosa en el mundo, inútil, inerte, sin gran cambio o modificación, y es porque nos dedicamos a esforzarnos por mantener el orden, la costumbre, el status, el poder o control que queremos creer que tenemos sobre nuestra vida, no queriendo ver que somos esclavos de nosotros mismos, del miedo y de la mentira que orgullosamente defendemos, de la muerte que nos domina.

 Tenemos que elegir por una vez la Verdad, ser humildes verdaderamente, valientes, aceptar que estamos en un pozo inerte sin verdadera Vida, dedicados a distraernos y entretenernos en lo material, humano, terreno, empleados en pasar por el mundo, en una existencia sin importarnos siquiera la propia vida, y mucho menos la eterna. Considerar que en el estado actual que nos encontramos, no hay salida posible, solo nos espera la muerte y será eterna, porque no amamos, no tenemos vida verdadera que es el amor, ni tenemos voluntad de amar.

 Acá es donde, para despertarnos, sacarnos del letargo espiritual, permite El Señor un tropiezo, una pérdida, un dolor, porque nos da así la posibilidad de abrir los ojos, de buscar algo mejor, de no apegarnos a vanidades, y eso debemos aprovecharnos, no hundirnos en nosotros mismos mas de lo que ya estamos, es la hora de abrir los ojos, de dejar de histeriquear, de preocuparnos trivial e inútilmente por nosotros, y de dejar de defendernos contra Dios, porque Él Es Nuestra Salvación.

 La rebeldía adolescente y caprichosa de la que nos jactamos y hacemos gala, es esclavitud del miedo, no es libertad, es lo que nos esta llevando a la ruina, perdiendo en tinieblas y sometiendo a los enemigos espirituales. Tenemos que elegir a Dios, renunciar a nosotros, buscar su Voluntad, colaborar en Que Se Haga, de lo contrario, no hay salida ni final, solo ruina y perdición.

 Como tenemos miedo, queremos que todo dependa de nosotros, así es que buscamos hacer algo, querer creer que nos ocupamos de lo que nos atemoriza y queremos creer que así lo solucionamos, no vemos que así es como quedamos sin Fe, y como nos entregamos al miedo y nos hacemos adictos a las mentiras para mantener la fantasía-ilusión, el autoengaño que nos da la falsa seguridad.

 Simplemente tenemos que buscar la Verdad, confiar en Dios, aprender a tener paciencia y a usar la Fe que decimos tener, porque lo que queremos o nos preocupa, no lo vamos a solucionar hoy, sino que tenemos que aprender a esperar y a criar o educar al miedo, al ‘yo’, limitarlo, vencerlo, ubicarlo, no dejar que nos domine-someta.

 Dios quiere que aprendamos a vencernos, porque así nos liberamos, no es dedicándonos a lo que queremos o haciendo cualquier cosa como sugiere el adversario que nos liberamos de lo que nos preocupa, tenemos que librarnos del problema real que es el miedo, y lo hacemos confiando, no dejándonos preocupar mas de la cuenta, y no haciendo cualquier cosa apara después convencernos de que todo esta bien, porque con ese engaño, generamos presunción y arrogancia, y así pronto vamos a estallar de locura, miedo, obsesión y nos vamos a perder para siempre.

 El engaño del adversario es hacernos tener miedo, acusarnos y decir que tenemos culpa de lo que sucede, por lo que hacemos o por lo que dejamos de hacer, entonces, ahí nos movemos para hacer o no hacer a su antojo, según sus caprichos, y mientras que creemos estar dedicándonos a nosotros o a solucionar nuestro problema, en realidad estamos haciendo o no haciendo lo que él quiere para sujetarnos, y para quedar atrapados en su red mundial, en su reino de tinieblas que impera sobre el mundo.

 Para remediar el mal de estos tiempos, El Señor busca almas generosas que no solo se conviertan y renuncien a sí mismas por buscar Su Voluntad y colaborar en Que Se Haga y Triunfe, sino que también reparen por otras que no quieren o no saben, venciendo así a los enemigos espirituales y haciéndolos retroceder, desarmando sus planes, busca almas que sigan los Pasos del Señor para hacer el bien a muchos.

 Considerar que lo que perdieron los ángeles rebeldes en el Cielo, no se perdió, sino que fue adquirido por los Ángeles Buenos, leales a Dios, fieles, y así, los bienes espirituales que desperdigan las almas en el mundo, son recibidos por los que quieren obedecer a Dios, seguirlo en El Camino de la Revelación de Su Voluntad, y es así que surgen los grandes santos de estos tiempos, sumamente espirituales, debido a que son pocos los que verdaderamente aman a Dios, confían en El Señor y lo obedecen, son pocos los que colaboran con la Venida de su Reino al mundo, con el Triunfo del Señor, con Su Vuelta, en Que Se Haga Su Voluntad, porque cada uno se encierra en sus caprichosos y se dedica a sí, o cree que lo hace a sí, no viendo que colabora con el adversario.

 El miedo, el orgullo, la falta de fe voluntaria de otros, nos hace dudar, temer, incluso creer que no obramos bien cuando en realidad estamos obedeciendo a Dios, por ello no debemos dejarnos contagiar por los que no quieren convertirse, renunciar a sí mismos, sino que debemos seguir adelante obedeciendo a Dios, confiando en Él y haciendo solo lo que Él nos pide, porque Dios Es Dios y Él Es Dios, Él Sabe, de manera que a Él tenemos que prestarle atención, y no a demonios o a los que tenemos en derredor que son miedosos egoístas, orgullosos, desconfiados, inconversos a los que no les importa nada mas que sembrar cizaña y hacernos temer para que quedemos también postrados en tinieblas.

 El interés por retenernos en tinieblas es simple, porque logran que les prestemos atención, pero, mas allá de eso, es porque al obtener nuestra atención, nos están devorando, consumiendo como sanguijuelas, nos quitan vida y no obligan a dársela a ellos que no quieren producirla porque no quieren amar, perdonar o salir del abismo, por ello tenemos que soltar a los rebeldes, no tenerles lástima y obedecer a Dios, porque al final, El Reino es para los esforzados, y si nos esforzamos por alcanzarlo, no vamos a perderlo porque otros quieren que lo perdamos porque ellos no quisieron entrar e insisten en ser reconocidos y adorados como dioses y porque quieren hacernos creer que Dios es el caprichoso porque no los satisface a ellos en sus caprichos.

 No importa que se trate de demonios o de otros en derredor nuestro, cada uno elige su destino y tienen lo que quiere, por ello debemos buscar a Dios y colaborar en Que Se Haga Su Voluntad, porque Dios quiere nuestro Verdadero y Eterno Bien, en Él tenemos que apoyarnos, a Él debemos seguirlo, buscarlo, escucharlo, prestarle atención, obedecerlo, porque ir a Él Es nuestro Bien Verdadero.

 Los rebeldes van a seguir insistiendo en que ellos tienen razón, por orgullo, igual que los demonios, y con ellos, queriéndonos convencer de que nos equivocamos, pues si aceptasen que tenemos razón, estarían aceptando que ellos están en el error y deberían convertirse, renunciar, ceder, abandonar su orgullo y falsa seguridad, esa mentira d e querer creer que tienen todo controlado, sujeto y que por hacer lo que quieren son libres, no queriendo ver que ese reino de caprichos y tinieblas, es el dominio del adversario y su esclavitud actual y ruina eterna.

1.6. ESTADO DE INDEFENSIÓN ESPIRITUAL



1.6. ESTADO DE INDEFENSIÓN ESPIRITUAL

 Sin orar, sin buscar a Dios, sin permitirle Que nos de Su Espíritu, carecemos de defensa, protección, puede hacer el adversario con y de nosotros lo que se le antoje, envolviéndonos con sus mentiras, razonamientos, asustándonos, atemorizándonos, y logrando así inducirnos a hacer o no hace a su antojo, influenciando sobre nuestra voluntad, determinándola, porque nos hace como un lavado de cerebros y modificación de conducta.

 Tenemos Salvación, un Salador, un Defensor-Paráclito, pero, no recurrimos a Él, no queremos, preferimos seguir valiéndonos por cuenta propia, seguir juzgando lo que es malo o bueno según nuestro reducido cerebro del que estamos orgullosos, y mientras sigamos jactándonos de ser inteligentes, sabios, entendidos, etc., prescindiendo de la Iluminación, negándole a Dios la capacidad de Revelación, vamos a seguir encerrados hundidos, confundidos y a ciegas a merced de lo que el enemigo nos quiera hacer creer, porque la Verdad no la vemos, no la escuchamos, ni queremos.

 Somos víctimas de la propia dureza-capricho, porque queremos creer que la verdad es lo que suponemos o s nos ocurre sin detenernos un instante a buscar a Dios, a escuchar Su Palabra, permitirle Que nos Defienda Revelándonos la Verdad, Iluminándonos y Fortaleciéndonos, por ello, si queremos seguir siendo caprichosos y encima orgullosos, vamos a seguir corriendo a la perdición eterna, queriendo creer que satisfacernos en cuanto capricho y ambición se nos ocurran es bueno, no queriendo ver que así el enemigo nos esta llevando a hundirnos y perdernos en nosotros mismos haciéndonos crecer en la grasa espiritual, la muerte, el orgullo-miedo-amor propio-capricho-rebeldía.

 Muchos se alegran mientras se esfuerzan dedicándose a satisfacer sus vicios, no ven que cada capricho satisfecho es un candado que pone el adversario para cerrar la cadena de la ambición, él mismo instiga toda rebeldía, lógicamente, no diciendo que es rebeldía a Dios, sino vendiéndola o imponiéndola como algo seductor, agradable, justo, necesario, o presionándonos por el lado del miedo y la preocupación, porque así logra lo que quiere, volvernos rebeldes a Dios, y encima, convencidos de que obramos bien para que terminemos por defender lo que nos esta hundiendo en el abismo eterno.

 Hoy en día, un padre con miedo y culpa, no educa debidamente a su hijo, sino que lo satisface en sus caprichos y ambiciones, lo conforma, y le hace creer que es un dios, lo adora, y eso que parece bueno a muchos, es en realidad una fabrica de demonios, pues las criaturas crecen creyéndose reyes o reinas, dioses o diosas, y al final, los caprichos y ambiciones no tienen límite alguno, ni lo quieren admitir jamás, quedando luego ellos mismos víctimas de sus depravaciones, deformaciones.

 El problema es no querer entender que las enfermedades espirituales son peores que las corporales y que nos provocan la ruina actual y arrastran a la eterna, por ello es que seguimos al adversario que es como uno de esos padres que crían caprichosos solo por ser adorado, aceptado, tomado en cuenta. Tenemos el patrón que queremos, y como no queremos obedecer a Dios, renunciar a lo que nos corrompe, terminamos siendo manipulados y corrompidos por el adversario, porque es lo que en realidad elegimos.

 No vemos siquiera que dentro nuestro se forma algo que nos esta arrastrando a la ruina, y que es ese capricho, la rebeldía, la oposición a Dios, el desconocimiento y rechazo de Su Voluntad. Esa rebeldía, es el signo del miedo, de la preocupación por sí, es la dedicación a sí, y es por ello que no podemos librarnos del miedo porque nos estamos dedicando a éste, a satisfacerlo, a acrecentarlo, a darle o cederle mas poder, control.

 El problema real es eso que se genera en el interior, que es el ‘yo’, la muerte, la rebeldía a Dios, que es un espíritu y es la imagen, es lo que nos domina, somete, esclaviza y posee, lo que nos lleva a la ruina, porque adquiere independencia y hace lo que quiere, esta dentro, pero, nos somete, manipula, domina, usa, finge ser necesario como los gobernantes de las naciones y en realidad es la peste que nos arruina y esta para controlarnos y llevarnos a adorar a satanás y entregarnos a la muerte eterna.

 Éste es el peor enemigo, porque decide por él mismo y solo para mantener el poder, control, dominio, para satisfacerse y para hacernos creer que es por y para nuestro bien, tal y como hacen los gobernantes de las naciones respecto de sus pueblos, ellos son la peste, desgracia y responsables, pero, todos somos responsables porque son la expresión de nuestros caprichos, rebeldías, desobediencias, vicios, de la falta de Dios, de la oposición a Él.

 El enemigo real a combatir es éste, la falta-ausencia de Dios en el interior que es el orgullo-vacío-desolación, que es un espíritu independiente que nos domina, controla y somete, porque nos hace sentir su miedo y nos manipula obligándonos a querer y hacer lo que quiere, o no hacer y no querer lo que no quiere, buscando siempre él su propia satisfacción, no siendo otra cosa que la expresión del adversario, su testaferro, su presencia en nosotros, y encima estamos orgullosos y lo adoramos, adoramos nuestra imagen-yo-personalidad, no queriendo ver que nos esta consumiendo, que es una hernia espiritual y que nos esta llevando a la ruina eterna.

 Éste yo-orgullo-miedo-amor propio, la preocupación por sí, es el hijo de satanás, es el anticristo adentro nuestro, o sea, parece salvador y salvación, pero, como es miedoso y egoísta, es la perdición y como lo apañamos, justificamos, defendemos, obedecemos, es lo que terminamos siendo, y lo que seremos por toda la eternidad si no lo purgamos renunciando a nuestra voluntad-capricho eligiendo la Voluntad Divina y queriendo Que Se Haga, colaborando en Que Triunfe en nosotros.

 Mientras tengamos esto adentro, mientras sigamos manteniendo la rebeldía y desobediencia a Dios, vamos a seguir eligiendo lo malo y rechazando lo bueno, vamos a seguir despreciando el Don de Dios, la Revelación de Su Voluntad, eligiendo la perdición, e insistiendo que es bueno, porque adentro sentimos como bueno lo malo, debido a que es mas conforme al miedo que tenemos, el enemigo siempre seduce, engaña, miente, vende veneno al precio de la Vida Eterna y dice que lo regala.

 Para elegir nuestro Verdadero Bien, tenemos que hacer un esfuerzo-sacrificio real por querer Que Se Haga La Voluntad de Dios, y colaborar en Que Así Sea, renunciar a los caprichos, rebeldías, ambiciones, vencer el miedo y desterrar el orgullo, aprender a confiar verdaderamente en Dios ya vivir en una Fe Verdadera, dejar de preocuparnos inútilmente por nosotros mismos, pues cuando creemos que nos ocupamos o dedicamos, acabamos colaborando con el adversario en la propia perdición, y en la de muchos.