jueves, 30 de mayo de 2013

LA CAÍDA DE satán



LA CAÍDA DE satán

 Una vez que la Verdad Es Revelada, el enemigo es derrotado, pero, se resiste a irse, retirarse, a darse por vencido, no lo acepa ni reconoce, debido a que no acepta la Verdad, es un mentiroso desde el principio, desde su principio.

 El Verdadero y Único Principio Es Dios, pero, todo el que se rebela y opone a Él, el que desprecia Su Voluntad y se alza orgulloso diciendo ser como Él, o aun mas que Él, se constituye en su propio principio, se hace su origen, se una existencia que es el principio de su no-vida, de una simple existencia sin Dios, sin Amor, sin Verdad, sin Vida.

 Llama el enemigo ‘el principio de la libertad o liberación’, a lo que fue el principio de su rebeldía, de su rebelión, subversión, insurrección, reniego, de su oposición a Dio, y si bien cree que fue el comienzo o principio de bien, fue el comienzo de su mal.

 Debió ver lo que se hacía  así mismo, sin embargo solo miró lo que ambicionaba y deseó satisfacer su ambición adorándola como a su diosa, entregándose a ella con todo su ser y perdiendo toda cordura, como adolescente excitado que no razona sino con los pies.

 Ignoró las advertencias de Dios, los Llamados y Auxilios Divinos, renegó aun mas, encaprichándose hasta perder toda razón, decidiéndose por volverse un renegado maldito y totalmente caprichoso.

 Dios le dio auxilios, le Reveló los mandamientos, pero, no quiso cumplirlos con amor verdadero, sino con exterior fingimiento, volviéndose hipócrita, así no pudo liberarse de su orgullo creciente, de su ego, de su ambición de ser adorado, de esa secreta satisfacción en sí mismo, y la podredumbre siguió tomándolo, siguió llenándolo-vaciándolo, debido a que lo llenaba de amor propio y de deseos viciosos a la vez que lo vaciaba de amor a Dios y a Su Voluntad.

 Si hubiese cumplido con los mandamientos, si hubiese adorado a Dios con todo su ser, se habría liberado de todo orgullo, habría sido defendido, contra el mal y la muerte que estaba gestando en su interior, contra la ruina y la corrupción que él mismo se procuraba y procreaba al adorarse a sí y negarse a amar y a adorar a Dios.

 Ahí se encerró mas en sí, se abismó, pensó aun mas en sí, y comenzó a odiar, se enojó, debido a que, consideraba debida la adoración, y como no le era dada a Él, sino que debía adorar y obedecer, odió, se hizo resentido.

 En ese momento ya había dentro suyo una rebelión, una insurrección, tenía sentimientos-pensamientos que fermentaban en su quasi-ser y lo envenenaban, hablaba consigo mismo y se enfurecía erráticamente diciendo que él debía ser adorado, lo que, como toda enfermedad prosperó, creció, aumentó al no tomar el remedio debido, al no amar y adorar a Dios como correspondía.

 Comenzó a cuestionar a Dios, lo envidiaba, estaba celoso de sí mismo y se volvió indiferente a Dios, es decir, en un instante ya cometió los tres últimos vicios  pecados capitales, gula, envidia y pereza, para acabar fermentando y generando ira, el cuarto, donde ya se encontraba como en cuello de botella, ahogado en sí mismo, ahorcado con su odio y deseo de venganza.

 En ese momento llegó la segunda prueba, la que era a la vez, el segundo remedio dado por Dios para que, al aceptarlo, fuese liberado, purificado y salvado de sí mismo, pero, ahí se decidió totalmente por sí, por el abismo que fermentaba en su interior, por sus delirios de orgullo.

 La prueba-remedio consistió en la Revelación del Misterio de la Unión Hipostática del Verbo, donde a la humanidad que vendría después e inferior en naturaleza, Dios Uniría Su Naturaleza Divina, elevándola por sobre los mismos Ángeles.

 Los Ángeles Bueno, los que habían cumplido bien el mandamiento, la ley, los que superaron con pureza la primera prueba usándola para adelantar en perfección, se alegraron en tal Misterio y se llenaron totalmente de Amor a dios, pero, los que, como el adversario habían cumplido con resistencia y sin amor el primer mandamiento, se rebelaron decididamente.

 Ahí es donde el adversario en su interior se decidió a no amar en forma rotunda, absoluta, caprichosa, volviéndose egoísta o avaro, tercer vicio capital, y es en ese momento que decide y dispone hacer la guerra a Dios, no solo no amarlo, sino tratar de vencerlo, lo que es querer dominar a Dios y es el segundo vicio capital, para desembocar en su terquedad resentida, odiosa y perversa en un acto de rebeldía que escupió furioso diciendo, ‘non serviam’, o sea, ‘no serviré’, donde manifestó su soberbia.

 En ese instante, su podredumbre interior se hizo visible, se exteriorizó, porque se encendió en furia y se le cayó el velo que lo ocultaba, ahí sufrió una transformación total, se hizo a sí mismo ‘lucifer’, y expresó su rebeldía comenzando la guerra, la que, como toda guerra es evidente por lo expuesto, tuvo su fase de preparación oculta, en este caso en el pecho desamorado del que fue el primer ángel y pasó así a ser el último.

 Ahí se constituyó en su propio principio, y esa es la razón por la que dice que él dios, se olvida que solo sufrió una transformación, una mutación, deformación, al haberse negado decidida, rotunda y reiteradamente a amar, tanto a Dios a quién nunca vio, como a la humanidad que aun no existía y no había llegado a conocer.

 Ahí cayó en sí mismo, en su propio abismo-desolación víctima de su falta de amor y de voluntad de amar, ahí se convirtió en el adversario de Dios y por extensión de la humanidad, llegando a ser un cerdo celoso solo preocupado por él mismo que esta desesperado por ser aceptado, tomado en cuenta, y que esa es la principal causa por la que hizo semejante berrinche en la creación desafiando a Dios, comportándose como una histérica prostituta que se pone celosa y odia a quinen no la adora, a quien no la satisface en sus ambiciones jurando venganza.

 Considerar que se perdió a sí mismo, que él mismo se convirtió en la abominación repugnante que es, y encima, dice que es dios e insiste en ser adorado como si se lo debiese, demostrando que es un caprichoso al que no le importa mas nada de nada, solo su ambición y la satisfacción de su capricho.

 Considerar acá como al rebelarnos contra Dios, nos creemos dioses, y ese es el pecado original, la separación de Dios, el inicio de la rebeldía, y de lo que es su consecuencia, de la muerte, y comprender la necesidad de volver a Dios, de buscar Su Voluntad, de querer llegar a una Verdadera comunión con Él para poder volver a la Vida, a heredar Vida Eterna, Mística, Espiritual.

domingo, 26 de mayo de 2013

6.7. NOS AMA PORQUE ÉL ES EL AMOR



6.7. NOS AMA PORQUE ÉL ES EL AMOR

 Busca el adversario que caigamos en autodesprecio, que por cualquier motivo nos odiemos, acusemos, despreciemos, porque así es como él, que es un maldito espíritu de odio, va entrando en nosotros.

 Si logra acumular autodesprecio, obtiene que no queramos nuestro Verdadero Bien, que tengamos siempre miedo y culpa, pudiéndonos así retener en trínelas, haciéndonos dudar de Dios, temer un castigo, desprecio, traición, no viendo que quién nos traiciona es el miedo, la misma preocupación por sí.

 Ésta es la razón por la que debemos dejar de pensar en nosotros mismos, para que no seamos hundidos, atrapados por el adversario.

 Cuando pensamos en nosotros practicamos narcisismo porque miramos nuestra imagen, nos hundimos encandilados y acabamos ahogados en el amor propio, con preocupación exclusiva por nosotros, olvidados de Dios, insensibles a todos, ajenos a la realidad.

 La maniobra del adversario es lograr eso, que miremos hacia abajo, que pensemos en el ‘yo’, que dejemos de mirar y adorar a Dios, que Es Él.

 Somos y seremos miseria, ¿Cuándo hemos dejado de serlo?, no es ese el problema, el problema es odiarse a sí mismo, desconfiar de Dios y perderse con el orgullo que se desvanece ante Su Nueva Presencia en y entre nosotros.

 Como pensamos solo en nosotros mismos y nos dedicamos al orgullo-amor propio, acabamos razonando-pensando como demonios y terminamos por ello convirtiéndonos en sus discípulos, pues decimos, ‘me lo debo’, o ‘corresponde’, siendo caprichos, presunciones, rebeldías.

 Así es como construimos la imagen y la sostenemos, defendemos y perpetuamos en el tiempo, queriendo suponer que sabemos y podemos, que merecemos y que nos corresponde, dedicándonos por completo al egoísmo, el amor propio, buscando satisfacción y pediéndonos en el abismo de tinieblas inconsistentes y desamoradas.

 En el camino de pensar lo que merecemos o no, acabamos por considerar que no merecemos ser amados por Dios, pues nos culpamos y acusamos de lo que hemos hecho de malo y dejado de hacer de bueno, no viendo que si bien es necesario reconocerlo, también Dios nos perdona si queremos ser perdonados y estamos dispuestos a corregirnos.

 Somos nosotros los que debemos dejar de ser tan severos y orgullosos y perdonarnos, admitir que no siendo perfectos, Dios nos ama.

 El problema es ese, mientras presumimos ser perfectos y nos va bien con lo que hacemos, no nos cuestionamos y hasta llegamos a creer que Dios debe amarnos, o que lo tenemos atado, obligado y sujeto, pero, cuando nuestro orgullo se desploma, cuando conocemos nuestros errores, faltas, defectos, o cuando no podemos cumplir con lo que es común, costumbre, normal, suponemos con miedo que Dios ya no nos ama.

 Éste es el lugar para aprender a creer en Dios en verdad, viendo que no esta obligado a amarnos, considerar que no nos ama por lo que hacemos o dejamos de hacer, nos Ama Porque Él Es El Amor.

 Acá es que debemos dejar libre al Señor, no imponiéndole que nos adore, no exigiéndole que nos ame o que crea que somos perfectos, y también, debemos permitirle que nos ame cuando nos odiamos nosotros mismos con miedo, culpa y vergüenza porque Dios no ha dejado de Ser Dios, somos nosotros que estamos aprendiendo a conocerlo.

 Comprender que debemos aceptar-ver que el Amor es inmerecido, solo así conoceremos a Dios en verdad, pues mientras estemos satisfechos, orgullosos y conformes, suponiendo que merecemos o que nos corresponde, no vemos a Dios, sino que nos adoramos a nosotros y al adversario aunque finjamos humildad.

 Considerar acá la parábola del fariseo que oraba de pie y al frente en la sinagoga y el publicano que de rodillas se golpeaba el pecho y pedía perdón, pues nosotros nos presentamos desafiantes ante Dios, queriendo que so admire y para acabar demostrando que no confiamos en Él, que no creemos en Su Amor, ni aun teniéndolo al lado, ni colaborando en Sus Obras.

 Considerar acá la parábola del fariseo que oraba de pie y al frente en la sinagoga y el publicano que de rodillas se golpeaba el pecho y pedía perdón, pues nosotros nos presentamos desafiantes ante Dios, queriendo que nos admire y para acabar demostrando que no confiamos en Él, que no creemos en Su Amor, ni aun teniéndolo al lado, ni colaborando en Sus Obras.

 Considerar también que, cuanto mas nos ama, mas desconfiamos, porque nos provoca miedo y dudas, y es ahí donde debemos querer creer para que Él nos ayude a creer en verdad y no rechazarlo hundiéndonos y encerrándonos con miedo en nosotros queriendo merecer lo que gratuitamente nos da solo y simplemente porque nos ama.

6.6. MISTERIOS DEL COMBATE ESPIRITUAL



6.6. MISTERIOS DEL COMBATE ESPIRITUAL

  Asentado en la cúspide de inmundicia, orgullo y vanidad, el adversario dice, ‘no seas avaro, ambicionás mucho mas de lo que te corresponde’, queriendo que nos sintamos-creamos culpables si deseamos buscar a Dios, y es ahí donde nos empieza a acusar para que tengamos miedo, desconfiemos del Amor de Dios.

 Verdaderamente es un cerdo disfrazado de rey, como los de la antigüedad, echado en sus aposentos, mas bien desparramado como cachalote deforme de tan lleno de orgullo y amor propio que esta, da asco y produce repulsión como los mismos cerdos, y encima, es orgulloso y mas que soberbio, lo que lo vuelve mas asquerosamente repugnante, repulsivo y abominable.

 Nos acusa de todo lo miso que él es y quiere retenernos en tinieblas, volvernos inconscientes, adormecernos, mantenernos como esclavos y encima convencidos de que obramos bien si nos dejamos someter humillar y si nos dedicamos a satisfacerlo, conformarlo, darle el gusto.

 Nos tilda de revolucionarios, subversivos, peligrosos, etc., si queremos confiar en Dios, creer en Su Amor, debido a que Dios parece proscrito en el mundo, y también en el alma, porque estamos llenos de orgullo, amor propio y presunción, preocupados solo por nosotros, por lo que hacemos para agradar y conformar a ese cerdo orgulloso, por esas obligaciones y exigencias que tiene para imponer que nos dediquemos a satisfacer su ego.

 Siempre nos va a acusar de lo que en realidad es él en sí, debido a que se considera dios y mas que Dios, entonces, si queremos buscar Nuestro Verdadero Bien, nos dice que somos egoístas, pero el egoísta es él que no ha amado, ni ha querido, que solo se preocupa por él mismo y por satisfacerse, y siempre, robando, saqueando, devorando, consumiendo almas.

 Si nos toca rivalizar mucho con el adversario, puede tratarse de dos cosas, o bien nos hallaos ante un combate final donde debemos perseverar hasta el fin, o bien estamos llenos de orgullo chocando inútilmente contra éste porque somos rebeldes a Dios en algo y estamos valiéndonos por cuenta propia, que es lo que nos deja a merced del enemigo porque nos deja al descubierto, separados de Dios.

 Sea lo que sea, siempre la solución es la misma, renunciar a sí, buscar la comunión con Dios, perseverar en la oración hasta ser liberados.

 A veces el combate se prolonga por mucho tiempo, y a veces, debemos considerar un misterio, para ganar nos toca perder, es decir, podemos consumirnos peleando contra el adversario que, por orgullo no se va a ir, no va a retroceder, no va admitir su derrota, entonces, a veces inspira El Señor que algún combate lo perdamos.

 Lo general es persevera hasta el fin, incluso durante horas de oración soportando al cerdo infernal burlarse de las oraciones, insultarnos, amenazarnos, realizando imágenes para confundirnos insinuando cosas, etc., pero, hay veces en las que luego de largos y durísimos combates El Señor nos inspira perder, abandonarlos.

 Esas raras excepciones, donde ya se ha dejado probada la perseverancia y donde, a pesar del cansancio y agotamiento, tenemos voluntad de seguir, son para que no nos enorgullezcamos, para que admitamos la derrota y suframos una humillación, porque a veces perder es ganar, el cerdo infernal se desespera por ganar siempre y así solo alimenta su orgullo y deformidad.

 En tales casos si no perdiésemos, nos convertiríamos en cerdos peores que el adversario.

 Solo considerar que El Señor, habiendo podido ganar en el mundo, se fue Crucificado, condenado, como verdadero derrotado, abandonado, traicionado, odiado, vendido, negado, etc., de manera que si nuestro orgullo consiste en ganar al adversario, nos conviene perder para no tener orgullo, y perdiendo ganamos porque somos liberados del orgullo-amor propio, de esa preocupación por sí inútil y angustiante que es la muerte, y así es como acabamos por entrar en el Reino.

 Considerar también acá que hay almas que adoran su orgullo y no quieren verse libres de éste, por lo tanto no merecen ser liberadas, sino padecer lo que están eligiendo al renegar de Dios y volverse caprichosas, ciegas, obtusas, rebeldes, porque son como el adversario, no están dispuestas a ceder, renunciar, quieren estar convencidas de sus delirios, y de que el error es siempre ajeno.

6.5. COLUMNA DE LUZ



6.5. COLUMNA DE LUZ

 ‘No te enojes conmigo, tengo miedo’, decimos suplicantes poniendo de manifiesto la cobardía, pero, no queriendo admitir que somos egoístas y que siempre pensamos en nosotros, siendo ésta la razón por la que carecemos de valor.

 Todavía nos negamos a amar a Dios, a confiar en Él, nos dejamos quebrar y dominar por el egoísmo, el miedo, la preocupación por nosotros y nos seguimos negando, ocultando, encerrando.

 Es poco y tenue el amor que le damos, por ello somos inconsistentes, débiles, por ello nos quebramos y desmoronamos, nos volvemos atrás, retrocedemos y caemos en tinieblas, porque buscamos la seguridad falsa del ocultamiento y la evasión, en vez de afirmarnos, de confirmar que queremos elegir a Dios.

 Mientras sigamos encerrados, ocultos, como espiando el camino y sin convertirnos, sin dar un paso firme, vamos a seguir atormentados por la oscuridad, a merced de los lobos infernales que nos van a atacar a traición haciéndonos dudar aun mas de Dios, haciéndonos temer mas por nosotros mismos e imponiéndonos que creamos que rechazar a Dios es bueno y conveniente mientras que suponemos que asenso salvamos, defendemos o protegemos.

 No vemos que así es como caemos esclavos-victimas del miedo, así es como nos volvemos orgullosos y como acabamos por perdernos en tinieblas llenos de lástima, pena, autocompasión.

 Debemos pedirle al Señor que nos ayude a creer, a confiar mas y mejor en Él, para poder salir del limbo inestable y dubitativo que queremos creer mas seguro que el simple confiar e él siguiendo sus pasos.

 Considerar que en estos tiempos se alza en el mundo una inmensa y abominable columna de orgullo que es humo negro que envuelve y atrapa a las almas, quedando cada una presa de sí, esclava de su miedo-vacío, a merced de su mismo negarse a amar a Dios.

 Este elevarse de humo negro en el interior de cada uno, columna de humo, son tinieblas que envuelven a las almas, quedando cada una atrapada en una nube gris, húmeda, densa, que también atormenta, destruye como huracán, y a la vez, forma una inmensa columna a nivel mundial-global-general que oscurece el Sol de Dios, opaca su Luz y sume al mundo en tinieblas.

 Es por ello que el orgullo personal se ve potenciado por el general, donde al final puede posarse satanás mismo, reinar en esas tinieblas imperantes, porque son como en el infierno, en los corazones y en la tierra.

 Nuestra tarea, trabajo, es lograr convertirnos, vencer esa columna inmunda de orgullo y generar un Verdadero, puro, Santo Sacrificio de Amor que ofrecer al Señor Nuestro Dios, para que el humo que se eleve, sea una columna de Luz Brillante donde Él mismo pueda descender y permanecer como en El Cielo, acá en la tierra.

 Un alma purificada por Dios, que enciende un Fuego de Verdadero, Puro y Santo Amor a Él, es una Columna de Luz, de Amor Verdadero donde se apoya la Presencia Viva de Dios, donde El Señor asienta su Ciudad Santa y Vuelve al mundo para Bien de muchos.

 Al mejor caridad que podeos hacer es traer al Señor de Vuelta, debido a que el verdadero mal es tanto para las almas como para el mundo la ausencia de Dios, que Él no halle donde reposar Su Cabeza.

 Un Santo, Puro y Verdadero Sacrificio de Amor a Dios, es renunciar a la propia voluntad para colaborar en Que Se Haga y en Que Triunfe Su Voluntad en nuestra vida, en la de otros, y en el mundo, porque Él Es Dios y Él Es El Bien Verdadero para todos.

6.4. OJALA HOY ESCUCHÉIS LA VOZ DEL SEÑOR



6.4. OJALA HOY ESCUCHÉIS LA VOZ DEL SEÑOR

 Debemos dejar de lamentarnos por nosotros mismos, de tenernos lástima, pena y autocompasión, y mas aun si es que tales sentimos se despiertan porque obedecemos-seguimos-aceptamos a Dios en nuestra vida, debido a que ahí nuestro orgullo-amor propio nos traiciona buscando al adversario como apoyo y queriéndonos los dos hacer volver atrás, a que añoremos como tontos las cebollas de egipto, o sea la esclavitud del miedo y de la falsa seguridad de fingir creer en sí mismo.

 Nos falta una verdadera Fe, una confianza real en Dios, por ello es que tenemos miedo, estamos ahogados en el propio abismo-vacío, en la falta de una total unión con Él, sometidos a los embates del adversario que no cesa de perseguirnos y atormentarnos para castigarnos y hacernos padecer, además de hacerlo por celos, orgullo y amor propio, dado que no acepta que elijamos a Dios.

 Por cualquier camino el enemigo quiere imponernos que nos odiemos para que no queramos el Bien Verdadero y busquemos y colaboremos con el mal que él quiere hacernos, o sea, para que hagamos su trabajo maltratándonos.

 Su habilidad es el engaño y la manipulación, y como no vamos a Dios, como no buscamos al Señor ni colaboramos en la Revelación, no podemos ser defendidos, asistidos, protegidos, cayendo en embustes y trampas infernales donde nos creemos culpables y nos odiamos y castigamos.

 ‘Yo soy tu salvación, tu protección y defensa, tu benefactor’, nos dice nuestro orgullo luego de humillarnos, demolernos, criticarnos y odiarnos, pues reproduce como eco las palabras del adversario que quiere ser adorado, aceptado, recibido, que desea constituirse en nuestro dios y fingiendo que es un salvador.

 Es la trampa de siempre, el cerdo infernal esta celoso de sí mismo, de su orgullo-amor propio, entonces, quiere ser aceptado, tomado en cuenta, adorado, incluso ha llegado a creer que es mejor que Dios, esta plenamente convencido, de manera que nos tiene cono si fuésemos ‘enfermos’, o confundidos cuando confiaos en Dios, creemos en su Amor y lo elegimos a Él, de manera que quiere, ‘curarnos’, como le sucedía al personaje principal de la novela distópica, “1984” de G. Orwell, que veía la verdad y se aferraba a ella, siendo considerado como enfermo, y siendo torturado para ser ‘curado’.

 No soporta en su delirio de orgullo-amor propio el no ser adorado, no ser tomado en cuenta, entonces, nos odia, persigue e insiste que cedamos, que nos rindamos y no deja de atormentarnos, castigarnos, intentar confundirnos, engañarnos, para lograr lo que caprichosamente quiere.

 Lógicamente que, por orgullo, no se va a dar por vencido, es un cerdo cobarde solo preocupado por él mismo que le teme a su mismo orgullo, que no deja de adorarlo y conformarlo, y que prefiere pelear contra todos antes de admitir o permitir que no se lo adore, que no se lo tome en cuenta.

 ¿Qué hacer con un infeliz egoísta y miserable de esta calaña?, ignorarlo, que es lo mismo que Dios hace y segur adelante, hacer aquello que El Señor quiere, prestarle atención a Dios como es debido, y aunque cueste, y cuanto mas cuete, mejor, mas meritorio es, y mas provechoso para nuestra purificación, crecimiento y para muchos que también se verán liberados del enemigo por la horrenda derrota que obtiene.

 Aun cuando aparezca en la oración haciéndose pasar por El Señor, por alguno de los Ángeles o Santos, debemos perseverar en la oración hasta desenmascararlo, no cediendo a sus inspiraciones, insinuaciones, imposiciones, fingidos dones, etc., buscando con perseverancia la Voluntad de Dios y renunciando a nosotros mismos.

 Considerar Que El Señor no viene a adularnos, ni a darnos la razón, ni a conformarnos, ni a tenernos lástima, ni nada que sea amor propio, orgullo o que implique lástima, pena y autocompasión, preocupación por sí u orgullo, pero, tampoco viene a maltratar, insultar, despreciar, o a acusar, debemos aprender a discernir la Voz del Señor.

6.3. LA VERDAD NOS HACE LIBRES



6.3. LA VERDAD NOS HACE LIBRES

 Vemos nuestra miseria y nos da miedo porque es notoria, porque nos provoca vergüenza y tememos que otros la vean, perciban, y por ello nos aborrezcan, deprecien, rechacen, condenen, entonces, nos desesperamos por lograr ser amados, mirados, adorados, pero, ocultando lo que realmente somos, construyendo una imagen-máscara para ello.

 Tal imagen-máscara-fachada, es un ídolo, un dios, pues creemos que es nuestra salvación, pero en realidad es la expresión del orgullo-amor propio, del miedo y de la preocupación por sí, de la misma falta de amor a Dios y del egoísmo que nos ahoga, sofoca.

 Viniéndose abajo nuestro orgullo-imagen, desplomándose, derrumbándose, comprobando que es insuficiente, ineficiente, con miedo, preocupados, nos desesperamos por salvarla, reflotarla, y es así como nos volvemos aun mas esclavos de nosotros mismos, y fanáticos, nos rendimos culto a nosotros mismos.

 Así es como quedamos encerrados, atrapados, esclavizados, es como nos vamos enroscando, envolviendo, ahogando y perdiendo a merced de la propia miseria, del egoísmo, del amor propio que no cesamos de generar, debido a que nos tenemos lástima y nos preocupados por nosotros resistiéndonos, negándonos a amar, queriendo pensar solo obsesivamente en nosotros hasta la desesperación.

 El problema para nosotros no es ser realmente miserables, sino lograr que no se note, y eso es grave, debido a que nos dedicaos a ocultarlo, a valernos por cuenta propia, creyendo que nos salvamos haciéndonos apreciables, adorables, vistosos, reconocibles.

 De esta mane es como acabamos viviendo en, por y para el mundo, volviéndonos triviales, hipócritas, miedosos, unos cobardes dedicados a sí mismos que solo generan egoísmo, amor propio, orgullo, que es veneno o cáncer para el alma, germen de autodestrucción.

 Debemos ver que somos miserables, pero, no odiarnos por ello, no odiar ni culpar a otros, y no querer ocultarlo, disimularlo, ni pretender defendernos por nosotros mismos reclamando angustiante y desesperadamente ser amados, adorados, aceptados y no despreciados, no rechazados.

 ¿Cuál es la salida entonces?, levantar la cabeza, reconocer que necesitamos un Dios-Salvador, y recibirlo, renunciar a sí mismo, buscando la Verdad, la Revelación del Señor, su Palabra Que Es La Verdad, y como dijo Él, la Verdad nos hace libres.

 La verdad es que somos miserables no porque el adversario y nuestro orgullo quieren que nos reconozcamos así, sino porque o amamos a Dios. Por otro lado, si amamos y obedecemos a Dios, siempre el adversario y nuestro orgullo, celosos y preocupados por sí porque quedan en ayunas, nos van a odiar y acusar de miserables, no admitiendo que los miserables, fueron, son y serán ellos porque no han amado, no aman ni amarán.

 No debemos sentirnos culpables si no conformamos al enemigo, al mundo, a nuestro ego, porque esos cerdos zánganos malditos, nunca van a estar conformes, siempre van a querer que los saciemos, conformemos y les procuremos satisfacción a ellos, que loa adoremos y que vivamos como esclavos para servirlos.

 Los miserables desamorados son ellos, y como siempre, orgullosos, encaprichados y mas que egoístas, nos acusan a nosotros de ser miserables porque nonos dejamos robar la vida, consumir y devorar por eso malditos zánganos, verdaderas sanguijuelas espirituales.

 También tenemos en derredor otros cerditos orgullosos sumamente egoístas que solo piensan en sí mismos y en su propia satisfacción, pero que no aman, ni quieren, que se desesperan por verse reconocidos en su orgullo, amados, adorados y por verse satisfechos en su ego-amor propio imponiéndonos que los adoremos y que les demos nuestra vida.

 Para éstos, ¡Anatema!, vale lo mismo que para el adversario y el orgullo, pues son cómplices, y es así, que vayan al destierro, que pasen por el desierto y que dejen de dar lástima y de reclamar que se las tengan, porque son unos miserables inconversos, verdaderos rebeldes que rechazan  a Dios y por ello padecen a merced de su miseria.

6.2. EL ORGULLO DICTADOR



6.2. EL ORGULLO DICTADOR

 Ha llegado el miedo a ser nuestro dios, la preocupación egoísta por sí mismo, y es así que caemos en un abismo de miseria volviéndonos histéricos preocupándonos por nosotros y alimentando mas el miedo.

 El miedo se manifiesta en la desconfianza, y desgraciadamente, ésta engendra mas miedo, de manera que nos dejamos arrastrar a un círculo vicioso donde no creemos-confiamos en Dios y donde tratamos de mantenernos a flote no viendo que el agua ya nos llega al cuello, o no queriendo ver que nos estamos ahogando en nosotros mismos, en ese orgullo presuntuoso y despreciativo con el que insistimos para engañarnos y tratar de disimular, ocultar y negar nuestra abominable miseria.

 La verdad es que nos estamos viendo-percibiendo-conociendo y eso produce asco y repulsión, pasar a ser conscientes de lo que realmente somos, de lo que hay en nosotros, enloquece, angustia, desespera, preocupa, etc.

 Este toma consciencia de la propia miseria es debido a Que El Señor Viene-Vuelve en estos tiempos y se halla Vivo y Presente en Espíritu, y como Él Es La Luz, no podemos evitar ver lo que somos, tenemos, podemos, hacemos, sabemos, etc.

 Considerar que acá, ante la Luz de Dios, los enemigos aprovechan para enloquecer a las almas, o mas bien, ellos mismos se enloquecen desesperan, enfurecen y tratan de apagar esa Luz, quieren impedir Que El Señor Venga-Vuelva-Pase, por ello buscan la manera odiosa, venenosa, perversa y despiadada para arrastrar a las almas a las tinieblas, a la oscuridad, para lograr que se encierren en sí mismas, o que se hallen distraídas, preocupadas y ocupadas en sí.

 ‘No podés ser esa basura, esa miseria abominable, sos un asco, no servís para nada’, nos dice con furia, odio y maldad nuestro mismo orgullo-amor propio, ese abismo delirante de soberbia totalmente desamorada y falta de Dios, la misma miseria interior que tenemos.

 Se siente-percibe como autodesprecio, y es porque el orgullo ha llegado a ser tanto y tan grande que nos domina, somete y se deja ver en lo que realmente es, debido a que teme por sí, entonces, angustiado y desesperado, nos atormenta, esclaviza, maltrata para que lo engrandezcamos, defendamos, protejamos, que vivamos por y para él.

 Nuestro mismo orgullo-amor propio nos odia, aborrece, esclaviza y maltrata, nos obliga a trabajar como verdaderos esclavos para evitar su ruina y construirle una grandeza, lograr hacerlo ver-reconocer-aceptar-amar-adorar-obedecer.

 Nuestro orgullo es como los cerdos de la novela, “Rebelión en la granja”, de G. Orwell, y nuestra alma estaría representada en el caballo que simboliza el pueblo tonto, analfabeto, esclavo que trabaja para su comodidad, grandeza, para satisfacer sus vicios, delirios y ambiciones.

 Lo peor es que nos dejamos dominar, queremos ser esclavos de semejante tirano, del orgullo-amor propio, entonces, como el caballo de la precitada novela, ante las dificultades decimos, ‘trabajaré mas’ con miedo y culpa, como si fuésemos los responsables de que nuestro ego-orgullo no se halle satisfecho, y también padecemos su mismo lavado de cerebro, debido a que aun viendo una realidad diferente, decimos, ‘si nuestro líder, camarada napoleón, lo dice, es verdad’.

 El Señor Viene a Salvarnos, liberarnos, pero, si no queremos ser rescatados, quedamos doblemente atrapados en el abismo de miserias, de orgullo y amor propio, debido a que a su Paso trae Resurrección o caída, es decir, puede sacarnos de las garras del orgullo-amor propio que es la muerte, pero si no queremos, esta peste espiritual nos atrapa y sujeta obligándonos a prestarle mas atención y obligándonos a ‘pagar’, lo que entiende como ‘insubordinación’, ‘insurrección’.

 El orgullo-amor propio es un usurpador, un tirano, un dictador que solo piensa en sí mismo y que se preocupa por engordar, satisfacerse, y nosotros somos los tontos que lo defendemos, que creemos sus mentiras y que no vemos su connivencia con el adversario, dejando que nos humille, denigre, vuelva absolutamente miserables mientras nos usa para defenderlo-protegerlo, haciéndonos creer que nos defiende o protege a nosotros.

 Somos nosotros los que debemos querer desterrar el orgullo, vencer el amor propio y entregarnos completa y decididamente al Señor, confiando en Él, creyendo en su amor, dejando de buscar amor, aceptación y reconocimiento, debido a que eso solo alimenta el ego, y es lo que nos autodestruye, debemos dejar de ser miserables espirituales, es decir, desamorados egoístas y perversos que solo piensan en sí de lo contrario somos y seremos siempre seremos esclavos miedosos que caen en la trampa de creer que viven por y para sí, cuando en realidad lo hacen por y para el orgullo, y por y para el que a éste lo usa para esclavizarnos, o sea, satanás.

 No es difícil comparar el orgullo con los gobernantes hipócritas que tenemos tanto en las naciones como los que se creen dueños del mundo y que imponen sus caprichos y se satisfacen a sí esclavizando al reto al servicio siempre de su dios, satanás que les paga como a prostitutas con oro, fama, poder y haciéndoles sentirse orgullosos de someter a millones a la esclavitud de las tinieblas.

 Considerar acá como el mismo embuste que hace el adversario a cada alma logrando que se orgullosa y satisfecha de lo que es amor propio-vaico-miseria-desolación-miedo-falta de amor a Dios, es el que hacen los gobernantes de las naciones con sus habitantes, donde los pueblos son seducidos y se les lava el cerebro a los habitantes para que crean la mentira oficial esparcida por los cerdos dictadores disfrazados de democráticos, o lobos disfrazados de corderos, que solo se preocupan por perpetuarse en el poder que han usurpado y donde se enriquecen hasta explotar, pareciéndose a cada instante, mas y mas a los demonios.

6.1. QUE SEA VERDADERAMENTE NUESTRO DIOS



6.1. QUE SEA VERDADERAMENTE NUESTRO DIOS

 Si El Señor pasara por el mundo en estos tiempos como lo hizo la primera vez, no le iría diferente, o aun peor, pues la devastación espiritual es abominable, terriblemente desoladora, es inmunda la depravada corrupción de las almas que se hallan en un estado decadente, deplorable, repulsivo e indescriptible.

 Lógicamente, nadie reconoce hallarse en decadente estado espiritual, sino que, cada uno presume de su grandeza, se entrega al orgullo, y no falta los que permanecen absolutamente indiferentes ya la Verdad al hallarse sumergidos en su parcial realidad y evadidos totalmente de la Verdad.

 Se ha cerrado una etapa y el balance general des malísimo, deplorable, lamentable, ha caído la noche en el mundo, hemos llegado a la noche de los tiempos, a la mas terrible y calamitosa oscuridad, donde unas tinieblas muy densas, abominables, cubren las almas y el mundo.

 Lo mas deplorable es el estado de inconsciencia generalizado, voluntario y vicioso, la presunción de perfección, donde cada uno se encierra y se lamenta preocupándose por sí mismo y simulando ser ideal, adorable, deseable, buscando miedosa, cobarde y egoístamente aceptación, reconocimiento.

 Cada cual vive solo por y para sí mismo, sumido, perdido, atrapado, encerrado en su egoísmo, siendo esclavo de sí, y mintiéndose, engañándose, llenándose de orgullo y presunción, queriendo suponer-creer que así huye de la verdad que no quiere ver, la que se esfuerza por negar, repudiar, no aceptar.

 Verdaderamente no hay lugar para Dios en nuestra vida, ni aunque hablemos de Él todo el tiempo, debido a que impedimos Su Revelación, no lo miramos, no lo escuchamos, y por supuesto que mucho menos le hacemos caso, nos dejamos vencer, dominar y someter por el orgullo y seguimos viviendo-muriendo para acrecentar, defender el orgullo, ocultar la miseria y fingir hipócritamente perfección esperando ser amados y no despreciados.

 Si ahora pasara El Señor como lo hizo la primera vez, no lo veríamos, como sucedió con muchos que lo tuvieron a su lado y conversaron con Él, así como con muchos que recibieron muchos favores, milagros, atenciones, gestos de amor de Su parte.

 El Señor no encuentra amor Verdadero, si Él quisiera reposar su Cabeza en algún pecho que lo amara en verdad, no lo encontraría, porque cada uno sigue preocupado por sí mismo, angustiado, desesperado, dedicado a su orgullo-ego-yo, y no importándole nada de nada.

 Tanto es el miedo y la preocupación por si que ha crecido y fermentado en las almas que Dios pasa inadvertido, es indiferente su Paso-Presencia-Venida, no lo consideramos, no lo escuchamos, ni le prestamos atención, no lo recibimos realmente, sino que seguimos alienados, perdidos, evadidos y enterrados en nuestro mundo llorando, lamentándonos, quejándonos y preocupándonos inútilmente, por cosas que son secundarias.

 Solo hay miedo, egoísta y trivial preocupación por sí, vanidad, abominable desolación, carencia total de amor, y de voluntad de amar, entonces, aunque Venga-Pase El Señor, cada uno sigue encerado en sí mismo, atrapado en su mundo, evadido de la realidad, empecinado en satisfacer caprichos y ambiciones, no dejándose Salvar por Él, no permitiéndole al Señor Que nos Haga El Bien Verdadero.

 Solo hay amor propio, por ello, solo hay miedo, preocupación por sí, donde nos vamos cayendo-hundiendo-resbalando al abismo de la angustia obsesiva y desesperante, donde explota la histeria y nos volvemos caprichosos, y donde acabamos por odiarnos, repudiarnos y por odiar a todos, entregándonos a la perdición, a la muerte eterna, o volviéndonos despechados resentidos que apropósito quieren odiar, aborrecer y renegar no importándoles ya mas nada de nada, ni de nadie.

 El problema es que nos tenemos lástima, pena, nos autocompadecemos por el mismo miedo y seguimos siempre encerrados en nosotros mismos.

 Nuestra propia miseria nos traiciona, nos juega en contra, nos atormenta, paraliza, atona, atrapa y obliga a que vivamos por y para ella.

 Esa miseria es falta de amor verdadero a Dios, y es esa la razón por la que somos miserables y por la que nos seguimos llenando de amor propio, que es miedo, preocupación por sí, autodesprecio, deseo de adoración, etc.

 Si queremos dejar de padecer, debemos empezar a amar a Dios, no considerando otra cosa mas que su Amor y Su Voluntad de sacarnos de la miseria, pero debemos querer salir de ahí abajo, querer renunciar a nosotros mismos y querer obedecer-aceptar a Dios, querer dejarlo libre en nuestra vida, o sea, Que Se Verdaderamente Nuestro Dios.

viernes, 24 de mayo de 2013

¿DÓNDE ESTAMOS AHORA EN EL TIEMPO?



¿DÓNDE ESTAMOS AHORA EN EL TIEMPO?

 Ya desde el antiguo testamento esta escrito que El Señor, Nuestro Dios, pone delante Bendición o maldición, Vida o muerte, dos caminos, y la historia siempre ha girado sobre esto, cómo Él nos da la opción de elegirlo o de elegirnos, de ser obedientes o rebeldes, de amarlo o amarnos.

 Desgraciadamente hay un personaje que se ha quedado afuera, pero que ha conseguido meterse, satanás, la fuente de la discordia, un maldito ángel rebelde que, teniendo la oportunidad de elegir, se eligió a sí mismo, y no conforme con ello, renegó de Dios haciéndole la guerra sublevando a otros ángeles no menos orgullosos que él.

 Habiendo sido derrotado en el Cielo, no se quedó conforme, como todo orgulloso, sino que desde el fondo de su inmundo abismo desolado, se alzó para cobrarse venganza contra Dios, secuestrando a la humanidad y sometiéndola en tinieblas, envenenándola con su repulsivo espíritu de amor propio-miedo-orgullo-preocupación por sí.

 Lo que obró fue anular la opción de Dios, se impuso él como dios de la humanidad sumiéndola en tinieblas, cerrando el acceso al paraíso, impidiendo la Comunión con Dios, haciendo que toda alma estuviera sometida a él, dependiera de él, imponiéndose como dictador demagógico.

 Desde el pecado original no hubo opción, sin embargo, El Señor se fue eligiendo y formando un pueblo rehabilitando la opción, reabriendo el Camino, dando a la humanidad la posibilidad de volver a la comunión con Él. Las cosas bien hechas, como Dios las Hace, llevan tiempo, así es que el avance hacia la comunión era progresivo, era una educación y formación e su pueblo, indicándole el Camino de la Comunión en El Amor Verdadero.

 Por supuesto que el enemigo celoso, preocupado por sí, no dejó en paz a ese primer pueblo del Señor, sino que lo persiguió hasta que logró conquistarlo y anular la opción, evitar toda comunión, imponer que no se le diera amor a Dios.

 Tal pueblo siguió sobre la faz de la tierra, pero, no amando, no adorando a Dios, y mucho menos obedeciendo, así es que, por capricho infernal y por obra y capricho humano, la opción de Dios fue borrada, ahí es Que Viene El Señor, realiza Su Primer Paso por el mundo.

 En tal Paso, lo Que Hace El Señor es abrir un Camino de Salvación, dejar la opción de Dios en el mundo, formándose un nuevo pueblo elegido con los que lo siguieron. Seguir al Señor no es solo adherir a una doctrina, es Obedecerlo, es hacerle caso, es colaborar en Que Se Haga, Triunfe y Reine Su Voluntad, es permitirle a Él Vivir-Ser-Hacer.

 Derrotado en tierra el adversario y sus demonios por el Señor, hubo opción, un nuevo Camino de Salvación, posibilidad de amar, adorar y obedecer a Dios sobre la faz de la tierra, sin embargo, todo Don de Dios conlleva una responsabilidad y una prueba, así es que el enemigo derrotado y atado, al final fue liberado.

 No lo liberó El Señor, ni se liberó a sí mismo, sino que, celoso, desesperado por sí, el adversario comenzó a combatir El Camino, la opción de Dios, el Cristianismo tanto por fuera como por dentro, y es así que, a lo largo del tiempo, consiguió adeptos, colaboradores, ministros, siervos, esclavos, instrumentos, etc., para lograr hacer lo mismo que con el anterior pueblo elegido, conquistar él el poder e imponerse como dios anulando la opción de Dios.

 La liberación del enemigo fue progresiva en el tiempo, conforme los demonios iban obrando para fomentar la corrupción, las almas iban colaborando dejándose corromper, no viendo que así no solo abrían las puertas de sus vidas miserables al perverso, sino el mundo entero para que pudiese salir del abismo satanás.

 Se halla el enemigo en el fondo del abismo, por ello, fue sacado por las almas que lo han querido y en su salida han colaborado, conscientes e inconscientes algunas de lo que hacían, pero, todo el que ha elegido el camino del orgullo, el amor propio, la preocupación por sí, los vicios, ambiciones, perversiones, corrupciones, ha elegido sacar al adversario de su abismo.

 Logró al final el enemigo lo mismo que con el anterior pueblo elegido, que no se ame a Dios y que se finja hacerlo, para así estar él presente en todo y todos conforme se iba ausentando Dios, a quien se rechazaba, repudiaba, posponía, relegaba, etc.

 Así como hizo con el primer pueblo elegido, pudo con el segundo lograr que no se ame-adore-obedezca a Dios, sino que, cada uno se elija a sí mismo, y luego conserve su imagen, apariencia, fachada, volviéndose hipócrita. Acá es que realizó como antes, Su Venida El Señor, comenzó su Segunda Revelación.

 Su Segunda Venida-Paso-Revelación comenzó con las apariciones, milagros y signos, donde generalmente ha obrado o intervenido primero María Virgen haciendo lo miso que San Juan Bautista, preparando El Camino para El Señor. Así es que se formó un Nuevo Pueblo Elegido, Guiado directamente por Él.

 Este pueblo puede considerarse como los discípulos del Precursor del Señor en Su Primera Venida, fue el Comienzo, el Génesis, y las mismas apariciones fueron decapitadas como lo fue El Santo, o sea, en combinación las autoridades políticas y religiosas, las han combatido hasta anularlas, apagarlas o dejarlas inertes, donde también hubo complicidad de los mismos que fuero partícipes en tales movimientos de conversión.

 ¿Dónde estamos ahora?, en la Revelación misma del Señor, por analogía, en Su Vida Pública donde él mismo se hace Pastor y dirige al rebaño, donde debemos buscarlo, dirigirnos a Él, aprender a seguirlo y a ser Discípulos suyos. Y como sucedió la primera vez, tanto los que fueron discípulos del precursor, como quienes no lo fueron, son y pueden ser discípulos del Señor.

 Es en forma mística, espiritual que se halla Vivo y Presente, por ello, debemos buscarlo en la oración, en el encuentro personal con Él discerniendo Su Voluntad.

jueves, 23 de mayo de 2013

PANTEÓN DE DEMONIOS



PANTEÓN DE DEMONIOS

 ‘No vas a poder conmigo, de ninguna manera me vas a vencer’, dice el espíritu orgulloso, de amor propio, pero que en realidad es miedoso y preocupado por sí mismo.

 Este espíritu inmundo y repulsivo lo tenemos todos, es un fermento maldito que surge en el alma debido a la falta de amor y de voluntad de amar, y desgraciadamente se multiplica hasta el hartazgo tomando o asumiendo el control total de nuestra vida, es en lo que llegamos a convertirnos.

 Es una peste, cáncer espiritual, es un espíritu desafiante, provocador y también despreciativo y humillante, sumamente perverso, maldito, odioso y resentido, así como también mas que terco y caprichoso, obtuso y cerrado.

 El Señor Se Ha Revelado para evitar, advertir, prevenir que llegásemos a estar a su merced, que quedemos irremediablemente atrapados y enredados por sus caprichos, pero, no lo hemos querido escuchar, no hemos aprovechado el tiempo de Gracia-Favor-Revelación, hemos querido prescindir de Él y olvidarnos pronto, de manera que pagamos las consecuencias.

 Dios, Como Padre, ha querido evitar la hora que nos hemos desesperado por hacer llegar al mundo y sobre la humanidad, pero, como tontos hemos colaborado hasta el hartazgo con nuestros enemigos espirituales para la ruina propia, personal y general.

 Un Buen Padre trata de corregir y encaminar a sus hijos, trata de advertirles, prevenirlos, de hacerles el Bien, pero, si éstos son resueltamente caprichosos, horrendamente testarudos y asquerosamente orgullosos, no puede hacer ora cosa sino permitir el tropiezo, dejar que éstos sean y hagan lo que quieren para que comprueben lo amargos que son los ídolos.

 Dios no es feliz en permitir esta hora, no esta alegre por tener que permitir la corrección dolorosa de sus hijos, pero, ya no puede hacer mas nada que dar lo que cada uno ha querido, darle el lugar a Su Justicia. La Justicia Divina no es venganza, todo lo contrario, es expresión del miso Amor de Dios, y consiste en dar a cada uno lo que le corresponde según lo que Él ve en los corazones mas allá de lo que cada uno diga o quiera creer y hacer creer.

 No va a estar lidiando con caprichosos para hacerles el Bien que no quieren, no va a pelear contra nosotros para hacernos un Bien Verdadero, no nos lo va a imponer, lo tenemos que buscar, querer y colaborar en recibirlo, somos nosotros los que debemos deponer el capricho y exterminar la rebeldía, y si no queremos, pereceremos enroscados y ahogados en nosotros mismos a merced de caprichos, obsesiones malditas queridas, buscadas, defendidas y consentidas.

 Retira su Divina Presencia del mundo permitiendo que avancen irremediablemente las tinieblas, y es porque durante su Revelación, en general se ha manifestado que no lo queremos, nos hemos dejado seducir, engañar y atraer por el adversario dedicándonos a nosotros mismos, al orgullo, a la rebeldía y a generar amor propio, entonces, tenemos lo que queremos, oscuridad, tinieblas, vacío y desolación, una verdadera y abismal ausencia de Dios sin remedio.

 Dios no ha querido estar ausente, pero si cada uno se preocupa y obsesiona solo por sí mismo encerrándose en sí, dedicándose a su orgullo y perdiéndose en vicios, caprichos, rebeldías, obsesiones, no puede hacer nada, debido a que ocurre lo mismo que cuando San Antonio predicó a los peces, dado a que los herejes no querían escuchar, entonces, les habló a bestias privadas de razón diciendo que eran mas fieles a Dios que los supuestos racionales.

 Dios no se retira del mundo ni se ausenta de las almas por capricho, porque le guste o por castigo, sino porque no es recibido y no tiene lugar donde permanecer, nadie quiere escuchar, nadie quiere entender, nadie quiere obedecer, ni siquiera respetar, entonces, es desterrado, y es así que la Justicia Divina, Su Ausencia, no es castigo, sino Revelación de Su Amor, debido a que esta dando a la humanidad lo que quiere, no tener Dios Vivo y Verdadero, sino un panteón de demonios que se hacen adorar y servir como dioses, renovándose el olimpo en estos tempos y obteniendo el adversario su venganza contra Dios.

 No hemos querido liberarnos del orgullo, del capricho, de la presunción, por ello, hemos pedido a Dios y nos tenemos a nosotros mismos, tenemos el vacío y la desolación, la mas abominable desolación, y todo pasa a ser horrendamente hipócrita y asquerosamente grotesco, deforme, amorfo y desgraciadamente perverso.

 Solo puede haber oscuridad, tinieblas, vacío, desolación, muerte, perversión, corrupción, abominación desoladora, porque estamos comenzando a cosechar lo que hemos sembrado, ¿Y qué es lo que hemos sembrado?, olvido de Dios, obsesivo pensar en sí mismo, absoluta, egoísta y perversa dedicación a nosotros mismos, abominable egoísmo, horrenda desfachatez, repugnante egolatría infernal, complicidad con demonios.

domingo, 19 de mayo de 2013

5.7. EL MOLINO-TORRE DE BABEL



5.7. EL MOLINO-TORRE DE BABEL

 ‘Soy un desastre, mi vida es una basura, un descarte, no sirve para nada’, dice el enemigo allá abajo en su abismo donde se halla sumergido, pero, si llegamos sentir-pensar lo mismo que éste, debemos ver donde nos hemos metido, donde hemos caído, o sea, debemos apreciar el estado real del alma mas allá de lo que queramos decir o creer.

 Debemos ver que hemos llegado a un avanzado estado de descomposición espiritual de corrupción, negación de Dios, olvido de Él y exageración de nosotros mismos, porque nos hemos preocupado e interesado solo por nosotros y porque en realidad ni siquiera nos hemos amado debidamente, sino que alimentamos el orgullo que nos somete, esclaviza, domina y obliga a satisfacerlo y conformarlo siempre.

 No es el fin del mundo porque nuestra vida se haya derrumbado o porque hayamos encontrado alguna dificultad, sí es el fin de un modo de vivir, ya hemos alcanzado la muerte, un derrumbe y estancamiento total, hemos hallado un estado calamitoso y deplorable en la vida que venimos llevando para que podamos ver el ruinoso estado del alma si amor, sin voluntad de amar, llena de orgullo, miedo, amor propio.

 No es porque hayamos encontrado una dificultad que nuestra vida esta en ruinas, sino que estamos en ruinas porque nos hemos apartado de Dios, olvidado de Él y porque ni nos importa siquiera nuestro mismo Verdadero Bien, sino que andamos vagando y perdidos en tinieblas, dedicados a cualquier cosa y entregados a vicios y corrupciones.

 Mientras nos tengamos pena, lástima, autocompasión, va a poder seguir colgado de nosotros le adversario por sí o por alguno de sus demonios y va a poder seguir robándonos vida, quitándonos vitalidad, va a poder seguir engañándonos y llenándonos de orgullo para hacernos creer que estamos bien o vamos por buen camino cuando nos estamos volviendo vacíos, desolados, desamorados.

 ‘Vos tenés la culpa’, nos dice el adversario para que tengamos miedo y nos dediquemos a sostener, alimentar y defender nuestro orgullo, para que colaboremos en la dominación que hace de nosotros, en la esclavitud a la que nos somete.

 Advertir que nos hace construir nuestro orgullo, nos emplea como los cerdos a los animales de la granja para construir el molino, el símbolo de su orgullo, la torre de babel, su misma ruina, en la novela, “Rebelión en la granja”, de G. Orwell.

 Como tontos construimos nuestro orgullo, estamos satisfechos, contentos, nos alteramos, aunque nos cuesta y hace que las albores normales nos cuesten el doble, porque se le suma la de construir y sostener, defender y alimentar al orgullo.

 Considerar que el orgullo es como los bancos, como los usureros prestamistas de siempre, no producen nada, no sirven para nada, se imponen como necesarios y se hacen dueños de todo sin sufrir, sin producir, sin trabajar, o peor, obrando como los cerdos de la precitada novela, diciendo que su trabajo es supervisar y llenar complicados formularios que luego se queman.

 Así como las naciones pagan la deuda externa que las domina y vacía, esclaviza y somete, todas las almas pagan el impuesto al rey del abismo, alimentar su ego, su orgullo, porque tienen su banco central recaudador en sí, es decir, las almas tienen orgullo, amor propio y viven para su ego.

 Mientras tengamos el espíritu del adversario, va a poder seguir succionándonos vida, quitándonos vitalidad y destruyéndonos, consumiéndonos, devorándonos, corrompiéndonos, y encima, haciéndonos creer que nos vemos perjudicados por dios o por otros que no quieren someterse a nuestros caprichos, aquellos que no se dejan devorar o consumir por nuestro ego.

 Si el adversario quiere socios y co-responsables, es para tener fusibles que salten cuando todo se derrumba, es decir, mientras prevalece nuestro orgullo, creemos que todo va bien y ni notamos la presencia del adversario, ni queremos, pero, estamos siendo consumidos, devorados, corrompidos en vida, destrozados por la muerte eterna que no cesa de avanzar, pero, cuando ocurre un problema, un tropiezo, una dificultad, el chivo expiatorio somos nosotros mismos, y es ahí donde generamos autodesprecio.

 Nos odiamos porque el enemigo nos hace sentir culpables, quiere que seamos responsables, porque no quiere él tener la culpa, y lo somos porque fuimos rebeldes a Dios, y lo seguimos siendo porque no queremos librarnos de nuestro orgullo, agacha la cabeza y volver a Dios, admitir que lo necesitamos, que estamos faltos de perdón, necesitados de purificación y mas que sedientos de liberación.

 Mientras queramos seguir con nuestro orgullo y presunción en el mundo, mientras deseemos seguir siendo rebeldes a Dios, vamos a seguir padeciendo los caprichos del adversario, El Camino del Señor esta abierto y al alcance de la mano, ¿A que distancia se halla Dios de nosotros?, a la distancia de un pensamiento, entonces, ¿Cuánto cuesta pensar en Él?, pareciera que mucho, debido a que no queremos, sino que deseamos obsesiva, miedosa, angustiada y cobardemente pensando en nosotros mismos y dedicándonos a buscar saciedad en nuestra ambición, no viendo que esa es la complicidad con el adversario y esclavitud de éste.

 Queremos seguir creyendo la mentira, es decir, que somos dueños de nosotros mismos, por ello seguimos siendo esclavos, porque no queremos ver la verdad, que el miedo-orgullo nos domina y que somos unos ególatras egoístas, desamorados que apestan de amor propio.

 Así somos como los animales de la rebelión en la granja, ciegos porque deseamos creer que estamos bien, que somos libres, etc., y lo mismo ocurre en las naciones donde queremos creer que estamos en democracia porque de vez en cuando votamos, no viendo que no elegimos, y que el cerdo, ‘napoleón’, como en la precitada novela, es el único candidato.