domingo, 19 de mayo de 2013

5.6. AVISO-MILAGRO-CASTIGO



5.6. AVISO-MILAGRO-CASTIGO

 Nos echa encima el adversario su manto, un manto oscuro, negro, que nos apaga, pesa y envuelve, son tinieblas de angustia, miedo, preocupación, que nos consumen, nos quitan vida, roban vitalidad, y lo hace en alguna situación difícil que atravesamos porque ahí tenemos tales sentimientos y porque así no notamos su presencia, que se ha colgado-adherido a nosotros.

 Considerar que El Señor quiere unirnos a él para elevarnos, espiritualizarnos, darnos su Vida, purificarnos, llevarnos a la perfección, mientras que el adversario nos quiere unir diciendo que nos lleva a la perfección, pero en realidad es un embuste, nos enseña a ser orgullosos, vanidosos, miedoso, preocupados por nosotros mismos, soberbios, delirantes, etc., porque en realidad nos esta robando la vida, quitando vitalidad, nos esta vaciando.

 Lo que hace el perverso no es diferente a lo que hacen los gobiernos en el mundo, debido a que fingen servir e interesarse por el bien del pueblo, pero en realidad, están robando , saqueando, enriqueciéndose insaciable y descontroladamente, se han convertido en cerdos como los de la novela, “rebelión en la granja”, de G. Orwell. Tienen el poder o control total y lo ejercen despóticamente, pero una hipocresía tal que llaman, ‘democracia’, a lo que es una tiranía, oligarquía colectivista, y una maldita ‘cleptocracia’.

 Tanto el adversario espiritualmente, como sus adoradores y colaboradores materialmente, van haciendo progresar el reino-presencia-reinado de la muerte, de los demonios, el imperio del infierno sobre el mundo y las almas se dejan robar la vida, quieren vivir la fantasía de que viven y reinan en el mundo, de que son libres y que se puede prescindir de Dios, renegar de Él.

 Cada uno permanece encerrado en su corral, abismado en su agujero y preocupado por su ‘quintita’, es decir cada uno solo piensa en sí mismo miedosa, obsesiva, angustiante y desesperadamente, y la verdad es que ni siquiera queremos admitir que no sabemos ni donde estamos parados, lo que ocurre en realidad, o vemos el avance del enemigo sobre el alma, ni sobre el mundo.

 Nos hemos enterrado en tinieblas, encerrado en nosotros mismos y no nos importa mas nada de nada, ni de nadie, y ni siquiera nos importa buscar le Verdadero y Eterno Bien, solo nos dejamos llevar, arrastrar por caprichos, nos dejamos dominar por la oscuridad que tenemos adentro, por la rebeldía y el olvidote Dios, por la negación de Él, que nos lleva o arrastra como caballos desbocados a un carro y sin jinete.

 Considerar que el alma esta enferma, pero, como nos ‘drogamos’ con orgullo y soberbia, no lo vemos, no lo notamos, ni lo queremos admitir, así es que no vemos, ni queremos ver el estado real del alma sin Dios, separada de Él, hundida, encerrada y oculta en el abismo de nuestra trivial existencia demorada.

 El alma se halla hundida, encerrada, amargada, entristecida, desolada, dada a la pena, generando lástima y autocompasión, vaga en tinieblas, pues separada de Dios, no puede ver el día, conocer el sol, mientras se arrastra por el mundo queriendo ser amada, adorada, reconocida, o como si se tratase de una aeronave con piloto automático, ajena de sí, ausente en su propia vida que se ha vuelto mecánica.

 Allá abajo donde el alma se encuentra como globo desinflado, desmoronada y prisionera del miedo, esclava del terror pudriéndose, degradándose, corrompiéndose entre ratas y gusanos que son los demonios que pueden alcanzarla cuando se separa de Dios, se imagina cualquier cosa, teme todo, desconfía de todos y no quiere nada, solo ocultarse, llorar, lamentarse por sí, generando así clamor propio que la quema y destruye como lava incandescente y venenosa que corre por el volcán de su impureza.

 Allá abajo el alma se lamenta por sí, se angustia y preocupa, se tiene lástima y autocompasión, sufre, llora y se amarga, y es así como se autodestruye, y también como se expone al alcance de los enemigos que quieren devorarla, donde sufre sus ataques como si de pirañas se tratase.

 El problema es que o queremos salir del abismo-encierro de nosotros mismos y es por ello que nos vamos degradando aun mas, corrompiendo, estropeando, perdiendo. Dios nos ha Dado-Enviado Un Salvador, pero, no queremos, preferimos distraernos, engañarnos, seguir encerrados en nosotros antes que vencer el miedo y desterrar el egoísmo.

 El problema es que somos egoístas para con Dios, no queremos compartirle nuestra vida, la queremos para nosotros y decimos que podemos hacer lo que se nos ocurre, deseando que nos vaya bien, no viendo que nos provocamos que nos vaya mal aunque triunfemos en el mundo, porque estamos pediendo el alma, la vida y nos estamos alejando para siempre de Dios Que Es Nuestro Bien Verdadero.

 Toda presión, dificultad o problema, provoca una crisis, un derrumbe, y es para comenzar de nuevo, pero, corregidos, rectificados, apoyados en Dios y purificados, liberados, pero, en vez de eso nos amaramos, entristeceos y autocompadecemos mas, nos dejamos ganar por nuestros caprichos y así nos volvemos aun mas atrás de lo que estábamos, porque se van ahí las ganas de vivir, de obrar bien, de buscar el Bien y lo Bueno, ahí puede imponer el enemigo los vicios, la perversión, el reniego, el obrar por despecho autojustificándose en la frustración, etc.

 Esto es lo que debemos ver, estamos dominados, sometidos, manipulados por el propio vacío, la misma desolación o falta de amor y de Verdad, que es como un manto negro que se echa encima y nos controla, dispone lo que hacemos y lo que no arrastrándonos a permanecer en tinieblas, sentados a su sombra, la sombra de la muerte, y dedicados a corrompernos, a dejar devorarnos, consumirnos y estropearnos.

 Ese manto oscuro, mas que negro, es el olvido de Dios y es lo que impregna a nuestro ‘yo’, volviéndolo una sombra envuelta entre sombras, dejándolo a oscuras completamente, padeciendo miedo, pero, drogándolo con orgullo para que se finja vanidosa y jactanciosamente perfecto, no viendo que llegamos a ser así como los animales de la granja de la novela precitada, es decir, esclavos peores que antes de tal revolución orgullosa, pero, engañados y creyendo que somos libres, solo porque no queremos ver la Verdad.

 No queremos ver la verdad roque queremos creer que tenemos el control y no vemos que nos controla el miedo, nos somete ese vacío y nos deja postrados en tinieblas para que nuestros enemigos espirituales hagan de nosotros lo que quieran.

 Debemos vencer el orgullo, renuncia a éste, realizar un acto de valor, de renuncia a sí mismo, porque ahí vencemos el miedo y es donde llegamos a ser verdaderamente dueños de nosotros mismos y no esclavos que presumen de ser libres cuado el miedo los domina y arrastra a volverlos delirantes de soberbia y orgullo.

 Notar como vagan las almas por el mundo, las personas han llegado en su mayoría a ser delirantes de soberbia y a apestar de orgullo, se han convertido en una abominable desolación, totalmente faltas de amor y sumergidas en su egoísmo, lo que no quiere decir que sean malas o totalmente perversas, en algunas hay buena intención y se trata solo de una exageración de su humanidad, no son conscientes de su estado calamitoso, deplorable, totalmente corrupto.

 Para despertar de tal inconsciencia es que permite El Señor un tropiezo, una dificultad o problema, pone en su camino una piedra de escándalo, para que puedan ser limpiadas, purificas, para que puedan librarse de sí, y lo ideal sería convertirse, pero, ni para eso puede cosechar amor o atención El Señor, sino que tiene que limitarse a hacer algún bien menor, limitado a una simple purificación, pero, no pudiendo llegar a formar Su Reino en las almas.

 Es triste ver como se rechaza el Don de Dios, como las almas no quieren ni siquiera su propio bien, muchas porque dicen no necesitarlo, otras porque no les interesa, otras porque creen ser ellas mismas u otras almas su bien, y así es que El Señor sigue siendo rechazado, traicionado, abandonado, olvidado, repudiado, vendido, pospuesto, etc.

 Por el propio bien de las almas permite el derrumbe del orgullo, de esa torre de babel, para que tengan las almas oportunidad de considerar Su Bien, repensar su vida, elegir el Bien y lo Bueno, para que puedan corregirse, y es en eso que consiste la gran purificación, y es por ello que nos toca padecer dificultades, problemas, contratiempos, reveces, y también, injusticias, esclavitudes, para tener oportunidad de librarnos del apestoso orgullo que envenena  a las almas con muerte eterna.

 Siempre en el mundo vamos a encontrar aquello que no queremos ver en lo espiritual, porque así tenemos un ‘Gran Aviso’, una advertencia y podemos buscar el ‘Gran Milagro’ de la Salvación, de la Presencia Viva, Mística y Espiritual del Señor Que Viene a darnos la Vida Eterna, Verdadera, Espiritual, de Unión con Él.

 Renegando de este Don o Venida del Señor a nuestra vida, de Su Paso Libertador, es como hallamos el Gran Castigo, es decir, nos quedaos encerrados en nuestro orgullo defendiéndolo, queriendo valernos por cuenta propia y buscando vivir para ser amados, servidos, adorados en el mundo sin considerar que es así como nos convertimos  en demonios y como vamos a terminar irremediablemente en el abismo eterno porque no hemos querido salir de nuestro abismo personal.
..................

No hay comentarios:

Publicar un comentario