domingo, 28 de julio de 2013

Y COMENZÓ LA GUERRA



Y COMENZÓ LA GUERRA

 Considerar que el adversario es un maldito resentido, un envidioso caprichoso que esta obsesionado con él mismo, no hizo otra cosa que pensar en él, y es lo que hace por toda una eternidad sin remedio ni salvación, debido a que, cuando pudo, no quiso corregirse.

 Padece su desgracia, la que se ha construido, la que eligió, la que quiso, es decir, quiso ser sin Dios, y aun contra Dios mismo, desesperándose por satisfacer sus malditos caprichos, por saciarse en sus inmundas y depravadas ambiciones.

 No le importó ni Dios, ni nadie, ni siquiera la Verdad misma de la que se jactaba el infeliz de ser la fuente, de manera que, se mintió  así mismo y luego se esforzó por convertir en realidad su delirio fantasioso.

 El problema es que no somos diferentes, somos unos malditos caprichosos resentidos solo obsesionados por conformarnos y no nos importa nada de nada, ni de nadie, y es por eso que padecemos, por rebeldes contra Dios, por renegados, por caprichosos ambiciosos que se desesperan por saciarse en sus siempre crecientes ambiciones perversas y depravadas.

 No quiso el adversario escuchar a Dios, no quiso prestarle atención, entonces, quedó enredado en sus delirios y fue víctima de sus ambiciones perversas y caprichosas. Dios le dio remedios, medios para que se salve, corrija, pero él los despreció y se desesperó aun mas por verse saciado, conformado, por seguir siendo caprichoso, rebelde, obtuso, terco, degenerado, depravado, corrupto, etc.

 Dios Reveló la Verdad, le enseñó los mandamientos que podía comprender, reflexiona y que podía poner en práctica, pero solo lo hizo externa, superficial, hipócrita y aparentemente, pues ya en su interior fermentaba orgullo, generaba amor propio, se admiraba a él mismo y deseaba adoración.

 Considerar que en su interior ocurría lo que él le hizo después a la mujer, o sea, le rondaba como serpiente lisonjera, zalamera, seductora, la ambición, pensaba en sí mismo y se vanagloriaba, desesperándose por verse saciado, es como decir que se excitaba con él mismo el maldito perverso inmundo y degenerado.

 Se consideraba a él mismo digno de ser adorado, y fantaseaba en que lo merecía de parte de Dios y de la humanidad que aun no había sido creada, la que, por naturaleza, era inferior. Al final, no adoró a dios perfectamente, sino con una voluntad dividida de manera que es como si hubiese rendido un examen y solo hubiera aprobado con el mínimo, cuando le correspondía sobresalir.

 Ahí dejó subsistente su ambición, le dio vida y poder, se dejó dominar, someter, controlar, cayendo esclavo de su delirio. Esto es así porque se encerraba en sí mismo y se perdía en sus pensamientos, entonces, se decía a sí que merecía ser adorado y soñaba con la manera de obtenerlo, a la vez que se enfurecía ardiendo de excitación porque veía que no lo conseguía.

 Al llegar la segunda prueba, al conocer el Misterio de la Unión Hipostática, explotó como lo que era, dejó ver que se había convertido a sí mismo en un cerdo, y es ahí que apareció el gran dragón rojo en el Cielo que menciona San Juan en el Apocalipsis, debido a que dejó ver su verdadero ser, salieron ahí a la vista, a la luz, sus pensamientos-sentimientos.

 Lo que conoció en ese instante por Revelación Divina es que Dios daría a la humanidad que por naturaleza era inferior, un puesto superior por Gracia, es decir, que él como ángel, debía servir a la humanidad, y adorar a la Divinidad unida a la Humildad, o sea, a Jesús, El Hijo de Dios y de María Virgen, quien reuniría en el tiempo las dos Naturaleza, Divina Perfecta y Humana Perfecta.

 Considerar lo que sucedió, es lógico, el cerdo que esta excitado con él mismo y se encontraba desesperado por lograr ser adorado por Dios y por la humanidad, se enfureció, se vio frustrado en sus vanas esperanzas y comenzó la guerra.

 Dios no le dio las dos Revelaciones principales para enfurecerlo, sino para curarlo, para que pudiese corregirse, pero él no quiso amar, sino que eligió odiar, en la primera Revelación-Prueba, se enfureció contra Dios porque debía adorarlo por sobre él mismo cuando estaba desesperado por ser adorado, y en la segunda Revelación-Prueba, se enfureció contra la humanidad y contra El Señor y María Virgen especialmente, porque debía adorar a Dios en el Hombre, en el Hijo de Dios, perfecto Dios y perfecto Hombre.

Leer:




25.- CAUSA DE CAÍDA: REVELACIÓN DE LA UNIÓN HIPOSTÁTICA: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/04/25-causa-de-caida-revelacion-de-la.html

97.- LA GRAN CRUZ BLANCA Y LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/04/97-la-gran-cruz-blanca-y-la-segunda.html





sábado, 27 de julio de 2013

ENEMIGOS ESPIRITUALES DE HOY



ENEMIGOS ESPIRITUALES DE HOY

 No hemos comprendido aun que las realidades materiales son efecto y reflejo de las realidades espirituales. Considerar que, las guerras y rumores de guerra en el mundo, son la expresión material del combate espiritual que se esta librando del que estamos ajenos en el entendimiento, pero realmente inmersos en su totalidad, pues nadie esta excluido de éste, quiéralo o no.

 No tenemos ni idea de que haya un combate espiritual, y si alguno piensa o considera estas cosas, por lo general es erradamente.

 El combate es entre satanás y sus fuerzas contra Dios y nosotros.

Enemigos espirituales
1
Demonio
2
Mundo
3
Carne
4
Muerte eterna
5
Quintacolumnista satanista’
6
Dragón
Bestia del mar
Bestia de tierra
7
Estatua:
Espíritu de miedo
Espíritu de culpa

1) Del lado del adversario están, en primer lugar él y sus demonios angélicos, y luego los demonios humanos.

1.1) Son demonios angélicos los ángeles que cayeron, que no perseveraron en la prueba, que se rebelaron contra Dios, y que no solo lo hicieron, sino que desataron una guerra contra Él queriéndolo vencer y contra los Ángeles Buenos, fieles o leales a Dios.

1.2) Son demonios humanos las almas que se rebelaron contra Dios, que renegaron de su Voluntad en su paso por el mundo, y que no solo fueron rebeldes, sino que quisieron serlo rechazando la Salvación, repudiando al Salvador, eligiéndose a sí, a los vicios, corrupciones, depravaciones, abominaciones, etc., que ofrecían satanás y sus demonios.

 Se trata de almas que completaron su paso por el mundo y se perdieron porque eligieron durante su paso por éste, la perdición. Por lo general son almas que odiaron y que quisieron seguir haciéndolo, pero, si bien lo esencial para que un alma se pierda es el odio, también sirven todos los vicios que entran a éstas, que ellas mismas buscan, consienten, cultivan.

2) En segundo término, encontramos el mundo. El mundo es la vida que se ha construido sin Dios y contra Él, el modo normal o habitual de vivir en rebeldía contra Dios, en oposición a Él, en desconocimiento, ignorancia y/o error respecto de Dios.

 No solo es el materialismo, el ateismo, el humanismo, el agnosticismo, el ocultismo, etc., sino que es lo que espiritualmente se genera y atrapa, seduce, engaña, retiene, maltrata, domina, somete a las almas.

 El mundo es como una masa pegajosa que exige adoración, reconocimiento y aceptación, y tal masa esta formada por los vicios que fermentan en todas las almas que se hallan de paso ahora, así como los dejados por las que pasaron antes y que caen por herencia sobre la actual generación.

 Considerar que, una persona puede resistir a las tentaciones, seducciones, imposiciones o exigencias del mundo esforzándose por obedecer a Dios, pero, al no tener el Espíritu de Dios, en su interior tiene un espíritu mundano que puede no incurrir en vicios corporales o materiales, pero sí en vicios morales y espirituales, estando igualmente al servicio del adversario y postrada espiritualmente en la muerte eterna.

3) La Carne es el tercer aliado del adversario, y por lo tanto el tercer enemigo nuestro. Se trata de la voluntad rebelde y desamorada, es esa egoísta y constante dedicación a sí mismo que presume de ser buena, pero no es mas que egoísmo consumado, falta de amor a Dios, miedo, preocupación por sí mismo, dedicación a sí.

 La carne puede fingir caridad, amor, piedad, etc. pues es hipócrita e imitadora, pero, es y será perversa, corrupta y corruptora, a la larga, como la corrupción en el mundo, deja en evidencia lo que es, quiere y hace, pues fingimos iteres por otros, pero en realidad, estamos desesperados por lograr ser aceptados, creídos tomados en cuenta y no despreciados, de manera que hasta lo que damos no es don, sino saqueo, un pedido de aceptación.

4) El cuarto aliado del adversario es la muerte eterna. La muerte terna en sí es nada, pero, reúne todos los vicios, los engendra y a la vez se nutre de éstos, es la reina, totalmente inútil que exige adoración, servicio y postración.

 Es el resultado de la falta de amor a Dios, esta en, entre y en derredor nuestro, pues se ha constituido en nuestro espíritu, debido a que carecemos de espíritu. Es el vacío que tenemos dentro, el abismo mismo, las tinieblas, lo que somos sin Dios, es decir, lo que en realidad no somos, porque es lo que queda en y de nosotros al renegar de Dios, un abismo insondable en el que comienzan a fermentar los vicios que nos devoran y que solo nos convierten mas en muerte.

5) El quinto aliado del adversario, y por ende, un quinto enemigo, puede ser llamado, ‘quintacolumnista satanista’, pues se trata de almas que se hallan de paso por el mundo y que ya están perdidas, condenadas, pre-muertas en el espíritu, y que se encuentran irremediablemente pre-condenadas por propia elección.

 Se trata de almas que han elegido irremediablemente el camino de la perdición, como los que practican brujería, satanismo, hechicería, adivinación, mancias, encantamientos, espiritismo, médiums, chamanes, etc.; también, aquellas almas que son democidas, genocidas, y las almas total y exclusivamente ambiciosas que, por dinero, fama o poder hacen cualquier cosa.

6) El sexto enemigo espiritual, es múltiple, esta formado por tres espíritus y sus respectivas expresiones materiales y terrenas:

6.1) Dragón. Es la presencia del adversario en el mundo, es su espíritu diseminado como ideología, cultura, sistema político, económico y financiero. Tiene dos partes o extremos, el capitalismo y el comunismo, con todo lo que hay en medio, con sus respectivas organizaciones, variantes, sistemas económicos, financieros, teóricos, doctrinarios, filosóficos, etc., los que en esencia, no son dos caras de una sola y misma moneda, la adoración del becerro de oro, la oposición a Dios, el desconocimiento de Él, la rebeldía.

6.2) Bestia que surge del mar. Es el mundo construido apropósito sin Dios y en contra de Él, y es el linaje satánico en le mundo, es decir, esas almas consagradas directamente a satanás por ambición, corrupción, depravación, etc., que hacen cualquier cosa para satisfacerse. Acá encontramos a bancos y entidades financieras, toda la estructura de la masonería, y también todo el ocultismo generalizado, organizado o no, así como toda la corrupción material que provoca y produce o engendra corrupción moral y degradación abominable en lo espiritual.

6.3) Bestia que surge de la tierra. Es la corrupción de las religiones, es la fe sin Fe, o sea, el mundo infiltrado en las religiones, mas la reacción también mundana de éstas. Es la falta de amor a Dios y la dedicación al mundo de las jerarquías de las religiones, como de todos sus fieles, debido a que genera una masa corrupta y corruptora, provoca un gran engaño y solo engendra nuevos vicios espirituales abominables, los que les abren las puertas de las almas y del mundo a los demonios y al reinado del adversario.

7) El séptimo aliado del adversario en contra de Dios y de la humanidad es la estatua o imagen mencionada en el Apocalipsis. Ésta se conforma de dos partes:

7.1) El espíritu del miedo. Es un espíritu femenino, de amor propio, preocupación por sí, vanidad, trivialidad, absolutamente superficial, iracundo, irascible, colérico, histérico, alterado, etc.

 Se encuentra en las almas sin Dios, que han renegado de Él y se han hundido en sí, se han perdido en su propio abismo de miserias y corrupciones.

 Como el estado general de las almas es éste, lo que se forma en estos tiempos, es el espíritu de la prostituta mencionada en el Apocalipsis.

7.2) El espíritu de culpa. Es un espíritu masculino, de orgullo, debilidad, fragilidad, inestabilidad, de autodesprecio, odio, etc.

 Se encuentra en las almas sin Dios, en aquellas que han renegado de Él y se han hundido en sí, que se han perdido en su propio abismo de miserias, abominaciones y corrupciones.

 Debido a que el estado de corrupción espiritual en las almas es tal, éste espíritu se halla en todas, y el conjunto de todos éstos espíritus corruptos, conforma la bestia que esta debajo de la prostituta mencionada en el Apocalipsis.


 Corolario: Notar que, el espíritu formado en el interior de cada alma, como en el mundo considerado en su conjunto, es lo contrario de lo que debería ser.

 Esto significa que, toda persona debería tener dos espíritus, uno humano puro, santo, perfecto, amante de Dios, que lo adore, elija, siga, prefiera, y otro espíritu enteramente Divino, que fuera la Presencia-Reino de Dios en ella, pero, como no hemos amado a Dios, el espíritu humano ha venido a ser una prostituta que se revuelca con satanás en vicios y se pierde en corrupciones, y en el lugar del Espíritu-Reino-Presencia de Dios, tenemos el reino del adversario, el vacío, la desolación, la muerte eterna.

 Acá es que encontramos el pecado de Adán y Eva actualizado, consumado y perfeccionado, pues nunca como antes se ha renegado de Dios, tanto el mundo, como las religiones, han rechazado a Dios y se ha formado una masa o bola e corrupción que solo corrompe mas y mas a las almas.

viernes, 26 de julio de 2013

12.7. INSULTADO EN SU SER DIOS



12.7. INSULTADO EN SU SER DIOS

 No habiendo aceptado la Voluntad de Dios, no hemos recibido a Dios, entonces, carecemos de Su Espíritu, por lo que no podemos ver la Verdad, ya que no la quisimos, pues Dios Es La Verdad.

 Estamos engañados y permanecemos en tinieblas, somos cómplices de la mentira y no podemos comprender realidad alguna, cayendo en todas las trampas y embustes del adversario.

 Considerar que el enemigo nos da a alguien para odiar, nos lo presenta como adversario para que le temamos y para que nos defendamos odiando, y es así como caemos en sus trampas, porque el enemigo real fue, es y será él.

 Considerar que también nos presenta como enemigos a nosotros mismos, nos impone el odio a sí, el autodesprecio, busca algo para que temamos el desprecio ajeno y por ello logra que comencemos a criticarnos, que es el principio del autodesprecio.

 Faltos de amor a Dios, estamos faltos de Dios, pues no podemos tener lo que no queremos en realidad, así es que nosotros mismos nos privamos de Él, y lo hacemos porque no lo queremos.

 Estando en el mundo sin Dios, quedamos irremediablemente atrapados y sometidos por las tinieblas, debido a que carecemos de Luz Verdadera para vencerlas, desterrarlas, rechazarlas, repudiarlas.

 De esta manera creemos los engaños y mentiras del adversario, no somos capaces de ver su accionar en el mundo, ni su presencia, y mucho menos de ver como domina y somete, prevalece y se impone donde debería no estar, donde debería ser combatido, rechazado y repudiado como en ningún otro lugar, o sea, en las religiones.

Hoy en día y mas que nunca se adora a los líderes religiosos, espirituales, etc., y si bien no debería ser así, la fe pobre y miserable que tenemos, el amor mezquino que le ofrecemos a Dios, solo nos merece tener esa abominación sobre la tierra, padecer la gran desolación en la que cualquiera se finge dios y se hace adorar.

 Pagamos las consecuencias de lo que hemos querido, tenemos lo que buscamos y cultismos, no se puede cosechar otra cosa mas que lo que se ha sembrado, de manera que es irremediable, en el mundo oficialmente Dios ha muerto, se lo ha echado, despreciado, desechado, se ha elegido a satanás, pues cada uno se ador a así mismo y cultiva su imagen desesperándose por lograr ser amado, adorado, aceptados, tomado en cuenta, etc.

 Como en el tiempo del Primer Paso del señor por el mundo, hoy en día se elige a barrabas, se prefiere la liberación orgullosa, violenta, despiadada y maldita que solo provoca mas violencia y beneficios económicos para pocos que quieren tales cosas solo porque ganan dinero.

 Siempre la historia fue la misma, los que disponen de dinero y adoran el oro, han provocado y promocionado guerras armando a ambos bandos para ganar ellos mas dinero y empobrecer mas a los que hacen que se peleen entre sí.

 Los tontos somos nosotros que les damos el gusto a los demonios, y a sus representantes, siervos y colaboradores en el mundo odiando, peleando y haciéndonos guerras fratricidas e inútiles.

 Que haya guerras es irremediable e inevitable en el punto de degradación espiritual en el que nos hallamos, en el estado de corrupción espiritual, de de amor, es consecuencia directa de no amar a Dios, de no recibirlo, no obedecerlo, no aceptarlo, pues cada cual se encierra en su orgullo y se desespera por prevalecer no importándole siquiera detenerse a considerar si tiene razón o no.

 Falta Dios porque no lo hemos aceptado, recibido, entonces, lo único que tenemos es vacío y desolación, una verdadera y real ausencia de Él llena de podredumbre, maldad, de miedo y preocupación por sí, donde nos desesperamos por prevalecer, imponernos, dominarnos mutuamente, debido a que nos tenemos miedo.

 Nos da miedo la bestialidad deforme de otros, pero no vemos la propia, todos hemos permanecido en tinieblas, sin Dios y todos nos hemos deformado, pero, en vez de querer dominar a otros, debemos aprender a renunciar a nosotros y vencer o dominar el propio miedo que nos aísla, encierra e impone que lo conformemos, que lo hagamos sentir seguro, cosa que consigue si dominamos o controlamos a otros.

 Nunca vamos a librarnos del miedo intentando controlar a los que nos dan miedo, solo vamos a librarnos del miedo si lo vencemos, si amamos y perdonamos a quien nos da miedo. El primero al que le tenemos miedo es a Dios, es a quien no dejamos libre, no perdonamos, a quien no respetamos ni obedecemos, insultándolo en su Ser Dios.

12.6. SOLO EN EL PERDÓN REAL HAY AMOR REAL



12.6. SOLO EN EL PERDÓN REAL HAY AMOR REAL

 En esencia, el pecado original fue, es y será siempre rebeldía, oposición a Dios, desconocimiento de Él, elegirse a sí mismo por miedo, ambición, interés, etc.

 No dejamos de actualizarlo, de cometerlo a diario, vivimos en un estado de pecado habitual, de rebeldía habitual contra Dios, y encima, llenos de orgullo, presumiendo que lo tenemos y fingiendo que lo amamos cuando no es así, cuando solo nos preocupamos por nosotros y nos desesperamos por hacernos adorar.

 No nos interesa Dios en Verdad, ni nos interesa o importa el bien del prójimo como fingimos, somos unos hipócritas orgullosos que se desesperan por ser amados, adorados, por imponer ser tomados en cuenta y que en todo lo que hacen están buscando aceptación.

 El problema es que estamos en guerra, seguimos peleando por los rencores que tenemos contra otros sin remedio, incluso inconscientemente, y es así que somos manipulados por la muerte eterna y acabamos peleando por orgullo y exigiendo adoración con cualquier excusa suponiendo que es algo bueno lo que hacemos.

 La verdad es que nos estrellamos contra otros reclamando adoración, aceptación, reprochándoles y acusándolos por lo que otros no nos han amado, aceptado o tomado en cuenta, o por lo que nos han despreciado, odiado, etc.

 Fingimos que defendemos a unos, que protegemos a otros, que nos interesamos por éste o aquel, pero en realidad, estamos preocupados e interesados solo y siempre por nosotros mismos y obramos por orgullo, desesperados por lograr ser amados, o empeñados en no ser despreciados.

 Así es que siempre buscamos la aceptación de otros, su reconocimiento, temiendo su juicio, o es así como también siempre estamos empeñados en pelear, dedicados a estar en guerra reclamando, demandando aceptación, reconocimiento y exigiendo se tomados en cuenta.

 Si no perdonamos, estamos atados, y por el rencor que deseamos guardar, somos manipulados por el adversario que nos impulsa a buscar aceptación, reconocimiento o a hacer la guerra a otros siempre, y queriendo creer que estamos en el bien o lo bueno, que obramos por y para nuestro bien, no viendo que reclamar, demandar, exigir o imponer aceptación, reconocimiento, etc., es malo, fue malo y siempre será malo, pues es obrar en las tinieblas y para éstas.

 El perdón es básico y esencial, solo en el perdón renunciamos a nosotros mismos, ahí es donde morimos místicamente y participamos del Santo Sacrificio del Señor, nos unimos a Él en La Santa Cruz y actualizamos verdaderamente el Santo Sacrificio perpetuándolo.

 Si no hay perdón, no hay muerte mística, y si no hay muerte mística, no podemos esperar la Resurrección, solo somos y seremos unos hipócritas desamorados preocupados por sí con exclusividad que se desesperan por hacerse adorar y que se siguen resistiendo a amar.

 Solo en el perdón hay amor real, solo ahí seguimos al Señor en Verdad, de esto se trata imitar a cristo, seguir sus pasos, amar a Dios, adorarlo, etc.

 El perdón primero es y debe ser dado siempre a Dios, cosa que hacemos no solo con palabras, sino esforzándonos por buscar Su Voluntad y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 El perdón que sigue es a sí mismo, debemos vernos tal cual como Dios nos ve, no por esfuerzo mental propio, sino dejando entrar La Luz de Dios en nosotros, en la vida-casa-corazón, cosa que solo ocurre cuando aceptamos Su voluntad y colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe. Esto también implica querer para sí lo que Dios quiere, y no lo que nosotros queremos, primero Dios, el resto será por añadidura.

 A estos perdones sigue el perdón a los que no nos aman ni amamos, dejándolos libres, no reclamándoles que nos amen, acepten, comprendan, tomen en cuenta, etc., y por supuesto, no deseándoles el mal.

 También acá debemos dejar de querer imponerles el bien con la excusa de que es amor, porque en este caso es pedido-demanda-exigencia de ser aceptado fingiendo humildad y bondad con hipocresía infernal, ya que es un lastimoso buscar ser amados y suplicar no ser despreciados. Sí debemos orar por su salvación, pero nada mas, pues no lo quieren y les haríamos un mal si forzásemos algo mas, por mas bueno que sea.

 El otro perdón que sigue, y para completar la Cruz, es a la derecha, a los que nos aman y amamos, porque no debemos ni exigirles adoración, ni adorarlos, sino que debemos amarlos como Dios quiere, unidos a Él, a su Voluntad, queriendo para ellos lo que es Voluntad de Dios, pero no imponiéndoselos, sino avisando, recomendando y mas que nada, orando para su conversión.

12.5. DIOS QUIERE SALVARNOS DE NOSOTROS MISMOS



12.5. DIOS QUIERE SALVARNOS DE NOSOTROS MISMOS

 Con una mentalidad apegada y acostumbrada al mundo, vemos algo como muy urgente y en realidad, no lo es tanto, no es tan preocupante, y mucho menos angustiante o desesperante, el problema es que nosotros nos ahogamos en un vaso de agua.

 El miedo, la preocupación por sí, se manifiesta con cualquier cosa, en cualquier punto o aspecto de la vida, y lo que debemos aprender a ver es eso, la preocupación en sí, y no lo que nos preocupa. Lo que debemos vencer es la reocupación misma, pues es lo que nos esta dominando, sometiendo, venciendo y haciendo padecer.

 La preocupación es miedo, es la muerte eterna que nos rodea, envuelve, aísla, encierra, ahoga y se comporta como camisa de fuerza, e impulsa una acción angustiante, histérica, desesperante que parece dedicación a sí, cuando en realidad, es un esfuerzo por construir vanidades, levantar o alzar el orgullo, erigir una imagen por la que esperamos ser salvados, o sea, adorados, tomados en cuenta, etc., pues esa es la salvación falsa que buscamos, la del mundo, lo que le mundo entiende por salvación, ya que, como el mundo, creemos que perdición es ser despreciado, humillado, ignorado, etc.

 No hemos querido prestar atención a Dios y tanto se ha difundido e impuesto lo que es malo, perverso, oscuro, maldito y despiadado, que nos hemos habituado, acostumbrado y hasta hay quienes creen que es bueno porque no conocieron otra cosa.

 Acá es donde el adversario y la muerte eterna tienden su trampa, han logrado que se generalice el elegirse miedosa, viciosa, corrupta y ambiciosamente a sí mismo, entonces, confiar en Dios, creer en su Amor, es tenido como algo viejo, pasado de moda y hasta malo o peligroso.

 Como sigue corriendo el tiempo y las generaciones siguen degenerándose, pervirtiéndose, acostumbrándose a vivir sin Dios y en contra de Él, las venideras no tendrán ya ni idea de Dios, o beberán las aguas contaminadas que han deformado la idea de Dios y han impuesto falsas imágenes de Él para demandar adoración.

 Con el correr del tiempo, y no muy lejano, Dios será el único y gran excluido, y de su propia creación, pues ya no va a ser su creación, sino que va a ser una construcción humano-demoníaca sin Dios impuesta en la creación de Dios como usurpación, sustitución enfermiza, y germen de perdición para toda la humanidad.

 Ha logrado el adversario envolver con muerte eterna a las almas, consiguió que cada uno se sumergiera, encerrara y aislara en sí mismo, de manera que nos hemos convertido en un individualismo colectivo, somos un montón o un conjunto de individualidades desamoradas donde cada cual es preocupa solo y siempre exclusivamente por sí mismos desesperándose por hacerse adorar, servir, ver, reconocer, aceptar, etc.

 Falta el amor verdadero a Dios, y después falta todo, es consecuencia lógica y previsible pues si no somos capaces de amar a Dios en verdad, no somos capaces de amar a nadie, somos lo que queremos ser, unos egoístas desamorados que se preocupan siempre solo por sí mismos y a los que, consecuentemente, no les importa nada de nada, ni de nadie.

 Todos tenemos preocupaciones, miedos, intereses, etc., pero, siempre son cosas secundarias, Dios Es Primero, Él Es Dios, siempre debemos amarlo a Él, escucharlo, prestarle atención, obedecerlo, porque solo así salimos del abismo del egoísmo, de la inútil y trivial costumbrista preocupación exclusiva por nosotros mismos.

 Es así como evitamos caer víctimas de nosotros mismos, como vamos a alcanzar la salvación real, es decir, volver a dios, entrar en comunión con Él, vivir en El amor, permanecer en Su Reino, creciendo y madurando en verdadera espiritualidad, evolucionando espiritualmente.

 Si no le ponemos límites al orgullo-miedo, a esa ambiciosa, angustiante y desesperante voluntad de ser aceptados, adorados, tomados en cuenta, etc., vamos a perecer víctimas de lo que hemos gestado, pues nos volveremos a tal punto delirantes de amor propio que acabaremos exigiendo ser adorados como si se nos debiera, absolutamente convencidos de que nos tienen que hacer caso solo porque lo queremos.

 Primero Quiere Dios Salvarnos de nosotros mismos, quiere que no perezcamos víctimas de la propia ambición delirante de orgullo, que no nos convirtamos en unos orgullosos desesperados por ser saciados en el ego, pues es cosa que no vamos a conseguir nunca, debido a que, cuanto mas nos procuramos satisfacción, lejos de conseguirla solo generamos mas necesidad de ser adorados.

12.4. DONDE SOMOS DERROTADOS SOMOS LIBERADOS



12.4. DONDE SOMOS DERROTADOS SOMOS LIBERADOS

 Confiamos verdaderamente en Dios cuando le confiamos a Él eso que no le confiaríamos a nadie, incluso a Él mismo si lo pensamos racionalmente y dominados por nuestro miedo por nuestra voluntad.

 No confiamos en Dios, ni creemos en Su Amor cuando hacemos lo que queremos, sino cuando hacemos lo que no queremos, cuando aprendemos a renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad y a entregarnos a Él, a Su Voluntad.

 Todos tenemos algo que no confiaríamos a nadie, ni siquiera a Dios, y es justamente ahí donde debemos morir a nosotros, donde debe haber una renuncia real a la propia voluntad que siempre se expresa queriendo prevalecer, dominar, someter, imponerse.

 Eso en lo que no confiaríamos ni en Dios si lo pensamos racionalmente y dominados por el miedo, hundidos en la preocupación por sí, es el lugar propicio para realizar el Santo Sacrificio, es el lugar, el momento, la oportunidad para negarnos a nosotros mismos, para aprender a morir, a renunciar y para aprender a confiar Verdaderamente en Dios.

 Ahí es donde debemos sofocar toa rebeldía, todo intento por valernos por cuenta propia, todo ese esfuerzo constante que estamos acostumbrados a hacer para conseguir como sea lo que queremos sin importarnos nada ni nadie, solo, siempre y exclusivamente nosotros mismos.

 Ese punto es donde encontramos nuestro armaggedón, donde la voluntad propia es derrotada, donde nosotros somos derrotados y morimos. Ahí se libra un combate real donde tenemos que aprender a renunciar a nosotros venciendo así a todos los enemigos espirituales.

 Ahí es donde debemos confiar en Dios entera y absolutamente, sin apoyo alguno, es fe pura, incondicional, simple y total.

 Es ahí donde el adversario finge defendernos, protegernos y preocuparse-interesarse por nosotros, pues es ahí donde quiere vencer a Dios, debido a que sabe que por miedo nos elegimos siempre.

 Es ese el momento y lugar donde no debemos elegirnos, donde no hay que obrar por cuenta propia, donde hay que detener la carrera acostumbrada e inútil en la que siempre nos desesperamos por prevalecer, ganar, imponernos, aprendiendo a perder, ser derrotados, vencidos, humillados.

 Ahí debemos dejar de querer vencer a Dios, dejar de querer prevalecer sobre Él, y comenzar a aceptar Su Voluntad, viendo en esa derrota de la propia voluntad, no una desgracia, sino un principio, una gran gracia de Dios, que es Su Paso, Intervención o Venida a nosotros, es el comienzo de su Vida-Presencia-Reinado en nosotros.

 Esto es así porque ahí es donde amamos en verdad a Dios por primera vez, dado que solo por amor a Dios podemos renunciar realmente a nosotros mismos, podemos no elegirnos y elegir a Él aceptándolo en Su Voluntad.

 Nos corren, persiguen, dominan y quieren convencer los enemigos espirituales, imponiéndonos que nos rebelemos contra Dios, que nos dediquemos a nosotros mismos, diciendo que es urgente, necesario, debido, justo, etc., o atemorizándonos y sugiriendo que a Dios no le interesa, no le preocupa, o no lo va a hacer.

 A los enemigos espirituales no les importa en realidad lo que queremos, solo les interesa que queramos algo para rebelarnos, sublevarnos, oponernos a Dios, volvernos rebeldes desgraciados que fingen amar a Dios y solo se desesperan por vencerlo.

 Comprender que, mientras no amemos a Dios en Verdad, mientras no renunciemos a la propia voluntad donde no queremos ni lo haríamos, no somos ni seremos libres, pues el miedo va a seguir dominándonos, y por miedo vamos a seguir esforzándonos para prevalecer sobre Dios, suponiendo que, porque peleamos contra Él, tenemos fe.

 No vemos, ni queremos ver que estamos peleando las guerras de los enemigos, pues Dios no es malo, ni es nuestro enemigo, somos nosotros los que, hundidos en el miedo, perdidos en nosotros mismos, desconfiamos de Él y nos dejamos dominar por el miedo, por la muerte eterna, haciendo lo contrario de lo que deberíamos hacer que es amar a Dios y confiar en Él.

 Solo renunciando a nosotros, vencemos a la muerte eterna que se manifiesta por el miedo, en la preocupación por sí, y solo así retroceden todos los enemigos espirituales. Considerar que es por nuestro Bien verdadero que Dios nos pide que renunciemos a nosotros mismos, que muramos porque así es como Él Vive en nosotros, si prevalecemos, si somos caprichosos, Él no tiene lugar, no Vive, solo fingimos amarlo y somos hipócritas desesperados por ser saciados en su ego que se preocupan por lograr adoración y glorias terrenas.

 Donde somos derrotados, somos liberados, en cambio, donde prevalece nuestra voluntad, aunque queramos creer que somos libres, victoriosos y exitosos, somos humillados en realidad, dado que nos postramos ante satanás y la muerte eterna.

12.3. ADORACIÓN PARA SUS VANIDADES



12.3. ADORACIÓN PARA SUS VANIDADES

 Estamos como merecemos estar, Dios no es injusto, considerar que nos hemos entregado incondicionalmente a la ambición, nos hemos vuelto caprichosos y no hacemos otra cosa mas que pensar en nosotros mismos, lo que, a los ojos de Dios, nos ha vuelto en unos nenes caprichosos y desamorados.

 No sabemos, ni queremos hacer otra cosa mas que pensar en nosotros mismos, por ello, estamos obsesionados, y desesperados con nuestro ‘yo’, lo convertimos en un ídolo al que adoramos y hacemos adorar, cultivando la religión de satanás, el ‘yoísmo’, el culto a sí, a la imagen, a la personalidad, o lo que es lo mismo, a la mentira y a la muerte eterna, un cúmulo de vanidades.

 Nos quemaos de lo que padecemos, pero no nos importa mas nada ni nadie, siempre tenemos una excusa para pensar solo y siempre con total y absoluta dedicación en nosotros, de manera que, lo único que podemos acumular es miedo, preocupación por sí, y lo único que generamos es amor propio.

 Estamos al margen totalmente de Dios, incluso aunque hablemos de Él todo el tiempo, debido a que no lo amamos en verdad, no nos interesa, no le hacemos caso, no le prestamos atención, no lo obedecemos, solo y siempre seguimos desesperados de preocupación tratando de hacernos adorar.

 Debemos dejar de pensar en nosotros, de lamentarnos, preocuparnos, de insistir siempre con lo que queremos, tenemos que aprender a renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad como el medio real de la liberación. Solo renunciando a nosotros mismos, a la propia voluntad, vencemos a los enemigos espirituales, nos libramos de sus manipulaciones, de su imperio-dominio-control.

 Los enemigos espirituales obran por medio de la voluntad propia, o bien instigándola-generándola, o bien manipulando aquella que tenemos, y esta es la razón por la que debemos renunciar siempre a la propia voluntad, inclusive hasta en lo bueno.

 Esa voluntad propia puede ser buena, no siempre es mala, pero, siempre esta impregnada, manipulada y sometida por los enemigos, de manera que antes que cualquier otra cosa debemos buscar la libertad, una verdadera victoria sobre los enemigos.

 Obtenemos una victoria espiritual real, no cuando hacemos lo que queremos, sino cuando renunciamos a lo que queremos por amor a Dios y para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en todo y en todos, porque ahí la voluntad propia muere, es fulminada y se somete a la Voluntad Divina, ahí comienza la Vida-Presencia-Reinado de Dios en el alma, entra Su Espíritu y Dios comienza a obrar por y para nuestro Verdadero y Eterno Bien dándonos Vida Eterna, haciéndonos entrar en comunión con Él, pudiendo así recibir Su Reino por herencia.

 Respecto de lo que queremos, deseamos, buscamos, como dijo El Señor, llegará por añadidura, porque Dios sabe que lo necesitamos. Considerar además al respecto que, si conformamos a Dios y somos hijos obedientes, mas agradable le va a resultar a Él darnos el gusto, pues si bien Es Bueno con todos, lo es mas con los que lo aman dejándose amar por Él, es decir, con los que lo obedecen.

 Solo al renunciar verdaderamente a nosotros mismos estamos reconociendo a Dios como tal, pues cuando tratamos de lograr que Dios nos haga caso, acepte, sirva, obedezca o se ponga a disposición nuestra satisfaciendo todos los caprichos y dando el gusto a toda ambición, no lo estamos reconociendo ni aceptando como Dios por mas que digamos creer en Él y tener mucha fe.

 Creer en Dios es renunciar a sí mismo, tener fe es renunciar a sí mismo, amar a Dios es renunciar a sí mismo, de manera que, si no hay una verdadera renuncia a sí para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad, no amamos a Dios, no creemos, no tenemos Fe, ni nada bueno, solo somos un hipócrita embustero mas de cuantos andan dando vueltas por el mundo desesperados por lograr ser creídos, adorados, amados.

 Abundan los falsos profetas solo preocupados por hacerse adorar, los que no aman a Dios, y consecuentemente, se desesperan por lograr ser adorados, amados, aceptados, tomados en cuenta, porque en realidad, no están pidiendo esa adoración tanto para sí, como para su ego-orgullo, es decir, para el abismo que tienen adentro que es insaciable, que es la muerte eterna.

 La verdad es que, si vamos a amar a Dios, tenemos que aprender de Él como hacerlo, y si vamos a servir a Dios, también debemos aprender de Él como hacerlo, de lo contrario, solo seguimos siendo unos ególatras que se preocupan por sí mismos y a los que no les importa mas nada de nada, ni de nadie, solo el verse satisfechos en sus ambiciones, reconocidos en sus delirios, adorados en sus vanidades.

12.2. OFRENDA AL PADRE



12.2. OFRENDA AL PADRE

 Para ser liberados del domino, control, sometimiento de la muerte eterna, es necesario renunciar a sí mismo. Primero debemos renunciar a nosotros mismos en forma general y total, poniéndonos enteramente a disposición del Señor, y después, prestándole atención, debemos ir ajustando y actualizando día a día esa renuncia a sí mismo.

 La renuncia que en principio fue general, día a día necesita una actualización que añada lo particular, es decir, lo que Dios pide ese día, para lo que, evidentemente, debemos escucharlo, prestarle atención, colaborar en Que Se Revele, o sea, permitirle que Él diga lo que realmente quiere, que Él determine lo específico.

 Al renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad poniéndonos a disposición de Dios completa e incondicionalmente, estamos muriendo a nosotros mismos, nos estamos negado, realizamos el primer paso para poder seguir al Señor en un camino de verdadera y real Liberación.

 Ahí comienza la purificación la corrección el pecado original, es decir, comenzamos a purgar la rebeldía ese rechazo contra Dios en el que todos incurrimos voluntaria e involuntariamente.

 Somos rebeldes a Dios involuntariamente por herencia, la muerte-rebeldía, el elegirse a sí mismo miedosa, viciosa y caprichosamente, lo hacemos todos, y encima suponiendo que esta bien. Somos rebeldes a Dios involuntariamente también, cuando tenemos intención de ser fieles, pero, no discernimos Su Voluntad, y por ello no lo obedecemos en verdad.

 Somos rebeldes a Dios voluntariamente cuando apropósito lo rechazamos, nos elegimos, cuando nos entregamos a lo que sabemos que es malo, perverso, corrupto, deplorable, etc., y también, cuando Dios se Revela claramente y lo ignoramos, repudiamos, rechazamos queriéndonos convencer de que no es cosa de Él.

 Hay que realizar un esfuerzo real, verdadero, un sacrificio genuino para seguir al Señor en Verdad, para recibir a Dios verdaderamente, porque de lo contrario nos esforzamos por creer que lo tenemos y hasta tratamos de convencer a otros que es así, desesperándonos por lograr ser aceptados, adorados, tomados en cuenta y creídos en esas vanidades orgullosas que son puras apariencias.

 Si prestamos atención al Señor, si queremos aceptar Su Voluntad y nos dejamos Guiar por Él, vamos muriendo  a nosotros mismos, vamos renunciando verdaderamente a nuestra voluntad y así es que vamos consagrándonos en verdad a Él, y es también así como realmente lo vamos recibiendo.

 Considerar que, si decimos que amamos a Dios pero no discernimos Su Voluntad, construimos una aparente fidelidad, un culto humano, terreno en el que en realidad, estamos buscando atrapar a Dios, sujetarlo y retenerlo, donde acabamos queriéndonos imponer a Él, demandándole que nos adore, cuando somos nosotros los que debemos adorarlo a Él.

 Como no adoramos a Dios, le pedimos a Él que nos adore, es decir, obramos para con Dios de la misma manera que lo hacemos para con las personas, les pedimos lo que no les dimos, que es lo que debemos darles, les pedimos amor, aceptación, etc.

 Debemos empezar a dar lo que deseamos cosechar, y comenzar por Dios, porque Dios Siempre Es Primero, simplemente porque Es Dios, y porque es el orden lógico, coherente, simple, racional.

 Debemos aprender a seguir al Señor en verdad, a renunciar a nosotros mismos y a obedecerlo, así es como vamos consagrándonos, entregándonos porque también es así como lo vamos recibiendo, porque lo aceptamos, y es de esta manera que, con el correr del tiempo, El Señor nos convierte en una ofenda al Padre.

 Si le hacemos caso al Señor, Él como Salvador Que Es, nos limpia, corrige, purifica, nos convierte realmente, obra como Verdadero y Único Sumo Sacerdote Que Es Transubstanciándonos, nos da su Espíritu para convertirnos en Él y ahí es que nos consagra-presenta-ofrece al Padre, cuando estamos totalmente unidos a Él.

 Ahí El Padre nos recibe, besa-Bendice y nos envía al mundo para que continuemos la misión del Señor en el tiempo, es decir, para Que Seamos Instrumentos del Señor para la consagración total de la humanidad, para un rescate o Redención real, efectivo que Él quiere hacer dándonos a nosotros El Reino y devolviéndonos a Dios como ofrenda.

12.2. OFRENDA AL PADRE



12.2. OFRENDA AL PADRE

 Para ser liberados del domino, control, sometimiento de la muerte eterna, es necesario renunciar a sí mismo. Primero debemos renunciar a nosotros mismos en forma general y total, poniéndonos enteramente a disposición del Señor, y después, prestándole atención, debemos ir ajustando y actualizando día a día esa renuncia a sí mismo.

 La renuncia que en principio fue general, día a día necesita una actualización que añada lo particular, es decir, lo que Dios pide ese día, para lo que, evidentemente, debemos escucharlo, prestarle atención, colaborar en Que Se Revele, o sea, permitirle que Él diga lo que realmente quiere, que Él determine lo específico.

 Al renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad poniéndonos a disposición de Dios completa e incondicionalmente, estamos muriendo a nosotros mismos, nos estamos negado, realizamos el primer paso para poder seguir al Señor en un camino de verdadera y real Liberación.

 Ahí comienza la purificación la corrección el pecado original, es decir, comenzamos a purgar la rebeldía ese rechazo contra Dios en el que todos incurrimos voluntaria e involuntariamente.

 Somos rebeldes a Dios involuntariamente por herencia, la muerte-rebeldía, el elegirse a sí mismo miedosa, viciosa y caprichosamente, lo hacemos todos, y encima suponiendo que esta bien. Somos rebeldes a Dios involuntariamente también, cuando tenemos intención de ser fieles, pero, no discernimos Su Voluntad, y por ello no lo obedecemos en verdad.

 Somos rebeldes a Dios voluntariamente cuando apropósito lo rechazamos, nos elegimos, cuando nos entregamos a lo que sabemos que es malo, perverso, corrupto, deplorable, etc., y también, cuando Dios se Revela claramente y lo ignoramos, repudiamos, rechazamos queriéndonos convencer de que no es cosa de Él.

 Hay que realizar un esfuerzo real, verdadero, un sacrificio genuino para seguir al Señor en Verdad, para recibir a Dios verdaderamente, porque de lo contrario nos esforzamos por creer que lo tenemos y hasta tratamos de convencer a otros que es así, desesperándonos por lograr ser aceptados, adorados, tomados en cuenta y creídos en esas vanidades orgullosas que son puras apariencias.

 Si prestamos atención al Señor, si queremos aceptar Su Voluntad y nos dejamos Guiar por Él, vamos muriendo  a nosotros mismos, vamos renunciando verdaderamente a nuestra voluntad y así es que vamos consagrándonos en verdad a Él, y es también así como realmente lo vamos recibiendo.

 Considerar que, si decimos que amamos a Dios pero no discernimos Su Voluntad, construimos una aparente fidelidad, un culto humano, terreno en el que en realidad, estamos buscando atrapar a Dios, sujetarlo y retenerlo, donde acabamos queriéndonos imponer a Él, demandándole que nos adore, cuando somos nosotros los que debemos adorarlo a Él.

 Como no adoramos a Dios, le pedimos a Él que nos adore, es decir, obramos para con Dios de la misma manera que lo hacemos para con las personas, les pedimos lo que no les dimos, que es lo que debemos darles, les pedimos amor, aceptación, etc.

 Debemos empezar a dar lo que deseamos cosechar, y comenzar por Dios, porque Dios Siempre Es Primero, simplemente porque Es Dios, y porque es el orden lógico, coherente, simple, racional.

 Debemos aprender a seguir al Señor en verdad, a renunciar a nosotros mismos y a obedecerlo, así es como vamos consagrándonos, entregándonos porque también es así como lo vamos recibiendo, porque lo aceptamos, y es de esta manera que, con el correr del tiempo, El Señor nos convierte en una ofenda al Padre.

 Si le hacemos caso al Señor, Él como Salvador Que Es, nos limpia, corrige, purifica, nos convierte realmente, obra como Verdadero y Único Sumo Sacerdote Que Es Transubstanciándonos, nos da su Espíritu para convertirnos en Él y ahí es que nos consagra-presenta-ofrece al Padre, cuando estamos totalmente unidos a Él.

 Ahí El Padre nos recibe, besa-Bendice y nos envía al mundo para que continuemos la misión del Señor en el tiempo, es decir, para Que Seamos Instrumentos del Señor para la consagración total de la humanidad, para un rescate o Redención real, efectivo que Él quiere hacer dándonos a nosotros El Reino y devolviéndonos a Dios como ofrenda.

12.1. DIOS HA PERMITIDO LO QUE NO HA QUERIDO



12.1. DIOS HA PERMITIDO LO QUE NO HA QUERIDO

 Podemos querer el Bien y lo Bueno para otros por amor, pero, ellos pueden no quererlo, pueden hallarse perdidos corriendo tras cosas vanas, preocupados por sí, desesperados por hacer lo que se les ocurre o viene en ganas, atados a sus pensamientos e ideas, no pudiendo comprender por ello qué es Bueno, y qué no lo es.

 Nos atamos a ideas, intenciones, deseos, gustos y las queremos concretar, hacer valer, buscamos la forma de prevalecer, incluso diciendo que se trata de algo bueno, justo, conveniente, necesario, y aunque así sea, si pretendemos imponerlo por la fuerza, deja de ser bueno, deja de ser justo, deja de ser conveniente y demuestra que no era necesario.

 A veces puede suceder que realmente se trate de algo que es necesario, que es justo, bueno y conveniente, pero, si el o los destinatarios no quieren recibirlo, no se puede imponer por fuerza, pues no se dan perlas a los cerdos, y en este caso, lo que es Verdaderamente Bueno y que Dios Quiere Dar-Donar, vuelve a Él momentáneamente.

 Esto es por un tiempo, mientras Dios busca quien lo quiera recibir, entonces, comienza de nuevo, y por el Bien Verdadero de la humanidad, de las próximas generaciones, de los que vendrán después, Da-Dona lo que siempre quiso, el Bien Verdadero para sus hijos.

 No impone El Bien y lo Bueno a la humanidad, ofrece tales cosas a cada generación, en cada época, después depende de la humanidad recibirlo o no.

 De esta manera es que Se Reveló al pueblo que fue el elegido en primer término, lo formó, educó, orientó en medio de las tinieblas reinantes en el mundo, en medio de un imperio depravado de satanás, donde el cerdito infernal prevalecía y jugaba a ser dios omnipresente.

 Ese pueblo no lo quiso recibir cuando vino Im Personam, cuando Él mismo Pasó en la historia de la humanidad, ese pueblo no aceptó el Don de Amor de Dios, el Paso siguiente de la Revelación, por ello quedó atado a su orgullo, prisionero de sus vicios y enterrado en el olvido de Dios que quiso construir.

 Por Amor a la humanidad, Dios no dejó de realizar Su Obra, Su Revelación de Amor, no dejó de salvar a la humanidad y de prepararla para que reciba Su Reino definitivo, así es que, con los que lo siguieron, los que creyeron, comenzó un nuevo pueblo, educándolo, formándolo, instruyéndolo, Guiándolo, corrigiéndolo, haciéndolo crecer.

 Éste nuevo pueblo, el que fue el elegido en segundo término, también al final rechazó a Dios, la intervención, El Paso, la Venida del Señor, impidió y se opuso a su Revelación, rechazándolo, eligiéndose a sí mismo, llenándose e orgullo, entregándose al amor propio y dedicándose a construir un reino mundano, terreno, materialista, ateo, agnóstico, humanista, nuevaereano, etc.

 Tres rechazos sufrió-padeció Dios de la humanidad, el primero a manos de Adán y Eva, el segundo a manos del pueblo judío y el tercero a manos del pueblo cristiano, sin embargo, una y otra vez, a pesar de dejar a cada uno con lo que ha elegido, lo que es Justicia, también reveló Su Misericordia abriendo una nueva puerta y disponiéndose a formar un nuevo pueblo, a tener una multitud de hijos.

 En el pecado fue concebido caín, del arrepentimiento surgió Abel; en el pecado del pueblo que fue el elegido en primer término, fue concebido judas, del arrepentimiento surgió San Juan; en el pecado del pueblo que fue el elegido en segundo término, fueron, son y serán concebidos los anticristos, pero del arrepentimiento de muchos ocurrirá una Segunda y definitiva Vuelta del Señor.

 Sin arrepentimiento, sin penitencia, sin corrección, no hay Vuelta del Señor, Dios quiere darla, Él Quiere Volver, pero si no lo queremos recibir no va a volver, porque no lo queremos escuchar, no lo queremos obedecer, no lo queremos amar, deseamos aun un dios muy terreno, muy humano y apegado a los problemas del mundo, lo que no tiene nada que ver con Dios.

 No es que a Dios no le importe o no le interesen nuestros problemas, la cuestión es que a nosotros no nos interesa Dios, y ese es el problema, esa es la raíz de todos los problemas, solo tenemos una excesiva, exagerada y exclusiva preocupación por nosotros mismos.

 Nuestros problemas, eso que es dramático para cada uno, es lo que nos impide ver el problema real, lo realmente grave, aquello que determina toda una eternidad, el hecho de que estamos sin Dios y que no nos preocupa en lo absoluto.

 Dios Se Revela, Viene-Vuelve a la vida de aquella alma que se arrodille, que se postre, que ore sinceramente renunciando a sí misma para aceptar Su Voluntad y para colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe, porque eso es lo Que Dios Quiere, otra cosa no va a funcionar, no va a prosperar, solo y simplemente porque no la merecemos, no merecemos un mundo mejo, merecemos las tinieblas imperantes que reflejan el estado real de los corazones sin amor y sin voluntad de amar.

 Debemos cambiar el corazón si queremos una realidad en el mundo diferente, debemos esforzarnos y merecerla, pues solo Dios la puede dar. Si queremos otra realidad mejor para nosotros y otros, estamos peleando contra Dios que ha permitido lo que no ha querido, es decir, que momentáneamente prevalezcan las tinieblas debido a que eso es lo que la humanidad ha querido, buscado, deseado, construido, etc.