domingo, 29 de diciembre de 2013

¿CÓMO CONTROLA A LOS QUE NO CONTROLA?



¿CÓMO CONTROLA A LOS QUE NO CONTROLA?

 La manera que tiene el adversario, satanás, para oponerse a las almas que no ha podido sujetar, controlar, dominar o someter, es rodeándolas con el odio de otras. Así es como ha obrado contra El Señor, no hace falta mucha explicación para notarlo.

 A Él no lo podía vencer, pero perseguía sin cesar a todos en derredor suyo para entorpecerle el camino, para hacer que lo persiguieran, se le opusieran, para que no lo recibieran, le temieran, etc., toda una guerra.

 Llegó incluso a tener un delegado suyo infiltrado en las filas del Señor, judas, el traidor, el que no quiso recibir al Señor, pero que fingía hacerlo mientras se desesperaba por manipularlo, dominarlo, controlarlo y someterlo, un verdadero lobo disfrazado de cordero.

 El problema es que no somos diferentes, como tenemos aspiraciones terrenas, como estamos llenos de orgullo y amor propio, terminamos siendo manipulados por el adversario, satanás y acabamos compartiendo sus planes y aspiraciones.

 Acá es donde muchas almas son engañadas y hasta creen servir a Dios cuando se le oponen, como le ocurría a Saulo, luego San Pablo, que perseguía al Señor y a los suyos creyendo que lo hacía por Dios, cuando en realidad lleno de orgullo y completamente ciego, lo hacía al servicio de satanás y los suyos.

 Si no puede vencernos el adversario, busca intimidarnos, entonces, nos ataca ferozmente por él mismo, o enviando a otros para hacerlo, y es así que nos vemos rodeados de odio y sufriendo con el convencimiento temeroso de ser culpables y merecerlo.

 Envía pensamientos o revela palabras para imponernos la creencia de que merecemos el odio que nos echan encima, nos vomitan y nos hacen padecer, pero la verdad es simple, odia el que quiere, el que desea ser como satanás, lo demás son excusas para auto-justificarse, para pretender liberarse de responsabilidad.

 Si nos odian, aborrecen y persiguen satanás y los suyos es porque quieren, no porque lo merezcamos, en esto debemos ver que son unos malditos cerdos caprichosos que aborrecen a todos los que los contradicen o que no se les someten.

 También considerar que odian a quienes temen, y temen a quienes no controlan. También pensar que, si obramos como quieren, nos controlan, entonces, tenemos que volverles la espalda, no pelear, ignorarlos.

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