jueves, 26 de diciembre de 2013

HAY ALGO QUE LAS ALMAS NO ENTIENDEN



HAY ALGO QUE LAS ALMAS NO ENTIENDEN

 Igual que el adversario, satanás, estamos obsesionados por ganar prevalecer e imponernos siempre, cosa que ocurre por orgullo, amor propio, por miedo y preocupación por sí mismo.

 Si seguimos en ese camino, acabamos por convertirnos en histéricos insoportables que se pierden en tinieblas luego de convertirse en un abismo inútil de vicios, corrupciones, inmundicias, depravaciones, etc.

 No queremos entender que siempre, absolutamente siempre, es necesario perder primero para ganar después.

 Considerar también que, llega un momento en el que ya la etapa de perder, se agota, esta precluida, cerrada, cumplida, consumada y por lo tanto, nos toca ganar.

 Esto no lo entendió satanás, por ello es que continúa encerrado en él mismo obsesionado por ganar y prevalecer, imponerse y estar siempre por encima sin admitir nunca una derrota para su orgullo-amor propio, pero negándose a ver que en realidad, termina perdiendo siempre.

 Es necesario perder para ganar porque al perder nos liberamos del orgullo, al ganar engendramos orgullo, pero, si hemos pasado la purificación ya, comienzan las victorias, las conquistas en orden divino, o sea, como El Señor una vez que ha Resucitado.

 Si continuamos perdiendo es porque queremos, porque esta es la hora en la que le toca a satanás perder, retroceder, ser vencido y humillado, esta es la hora en la que podemos y debemos ganar.

 Ganar significa elegir a Dios, renunciar a sí mismo, perseverar en El Camino de Su Voluntad, asistidos por Su Fortaleza Divina, la de su Espíritu Santo.

 Las almas no miran ni consideran estas simples realidades, entonces, se desesperan por ganar, prevalecer e imponerse, autodestruyéndose para siempre, llenándose de orgullo-amor propio, vaciándose de Dios, entregándose a la gran e inevitable desolación abominable.

 Las almas como tontas se desesperan por ganar siempre, entonces, van por el mundo con conquistas que solo son en favor de su orgullo en las que lejos de cubrirse de gloria se deshonran volviéndose semejantes a satanás.

 Simplemente notar como las almas de hoy se desesperan por ganar e imponerse mientras se llenan de orgullo y hasta explotan rebosantes de aquello que deberían liberarse porque es humo, vanidades, perdición eterna, tinieblas infernales.

 Lo que no entienden las almas es que, no solo están haciendo todo lo posible por perderse dominadas o controladas por su abismo-vacío-desolación, sino que hasta han llegado a hacer lo imposible también, entrando en un camino sin retorno, salida o salvación.

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