jueves, 12 de diciembre de 2013

¿QUÉ SUCEDE EN ARGENTINA? (10ma parte): LA DICTADURA DISFRAZADA DE DEMOCRACIA, ESTADO DE SITIO



¿QUÉ SUCEDE EN ARGENTINA? (10ma parte): LA DICTADURA DISFRAZADA DE DEMOCRACIA, ESTADO DE SITIO

 Hay almas que aun se esfuerzan por creer que vivimos en democracia, poniendo de manifiesto de esta manera que el miedo las domina y la debilidad las vence, y lo demuestran cuando con histeria, violencia y maldad quieren imponer tal delirio, irracionalidad, fantasía que niega la mas evidente realidad.

 El miedo estrangula a las almas y éstas como idiotas se comportan queriendo creer que aquello que se imaginan es verdad, odiando a quienes les revelan la Verdad, o simplemente la ponen de manifiesto señalándola porque ha llegado a ser mas que evidente en los hechos.

 En nuestro país no existe la democracia, todo es una parodia infernal, un aquelarre satánico con el que se pretende engañar a las almas, el que, desgraciadamente funciona, simplemente porque hay personas superficiales y mas que miedosamente preocupadas por sí mismas que se hunden esforzándose por creer la mentira.

 Es innegable que no existe democracia, que no hay nada que se le parezca siquiera, todo es una farsa, verdadera pantomima.

 Quienes ejercen la función ejecutiva lo hacen en forma dictatorial, la función legislativa es peor que decorativa, porque es la mas inmunda hipocresía jamás vista, y la función judicial, como justicia, no existe.

 Los legisladores vendiéndose como prostitutas aprobaron y aprobarán leyes absolutamente contrarias a la humanidad, no solo a nuestro pueblo, a nuestra nación, a nuestro estado y a todo lo que fingen y dicen defender, representar, etc., sino contrarias a la mas simple racionalidad.

 Solo considerar como se han impuesto reformas que conforman a minorías orgullosas, ambiciosas y caprichosas. También considerar las leyes de medicamentos, granos, las reformas en los códigos, etc.

 La función legislativa es fingida, solo sirve para participar y consumar el engaño de que existe una democracia, los legisladores son hipócritas prostitutas que se venden por dinero y que no se les ocurre hacer nunca nada verdaderamente bueno mientras se envician hasta reventar como cerdos.

 La función judicial hace tiempo que dejó de ser justicia, no hay independencia real, los jueces como los legisladores se venden al mejor postor, comportándose como prostitutas, y distan mucho de las virtudes que deberían cultivar para desempeñar esa magistratura tan delicada e importante.

 La función ejecutiva es desempeñada con la mas abominable hipocresía jamás vista, el líder ejecutivo se comporta como el “Gran hermano”, o como “Napoleón”, en las novelas de G. Orwell “1984” y “Rebelión en la granja respectivamente”.

 Como en las mencionadas novelas, y respectivamente, ‘el partido’ o ‘los cerdos’, son los que se encargan de hacer funcionar la farsa que disimula la dictadura imperante sobre los mismos compañeros-camaradas-conciudadanos.

 En nuestro país son las sectas masónicas las que obran como tales personajes y siempre hay un líder infeliz que oficia de presidente para poner la cara, el rostro al gran hermano, pero la verdad es que hace mucho que no hay democracia, solo fingimientos y apariencias donde terminamos por ser mas y mas esclavos.

 El discurso hipócrita y embustero de los dictadores de la última década fue demonizar a quienes fueron cómplices de la farsa en otros tiempos, la dictadura, cuando el proceso de destrucción nacional comenzó.

 La cuestión es que el discurso se agota cuando en los hechos se nota que han terminado por ser iguales, por obrar de la misma manera y por hacer lo mismo. Lo único que le falta a la actual dictadura hipócritamente disfrazada de democracia es declarar el estado de sitio.

 Tal vez, lo que este ocurriendo conduzca a eso, y tal vez, ellos mismo lo hayan provocado, no es casualidad que los presos misteriosamente fugados hace un tiempo fuesen puntal de saqueos.

 Considerar que las cárceles funcionaron como centros de adiestramiento de guerrilleros, subversivos y agitadores, la secta ‘la cámpora’, desde hace tiempo viene adestrando a quienes ahora utiliza para provocar saqueos, robos, destrozos, latrocinio.

 Puede tratarse de lo que se conoce como ‘bandera falsa’, porque la misma secta que ha tomado el poder y que no fue elegida ni votada por nadie, la misma que se apropia de todo en todo ámbito, lo haya gestado o programado así para justificar la instauración de un estado de sitio y poder salir de esta manera a perseguir a sus opositores fingiendo que es en defensa de la democracia.

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