martes, 28 de enero de 2014

UN ENGAÑO CAPITAL



UN ENGAÑO CAPITAL

 Por miedo no queremos creer la Verdad, la rechazamos, repudiamos y renegamos de ella, aquello que esta oscuro y muerto dentro nuestro, esas tinieblas asentadas y crecientes de nuestro ser desamorado, rechazan la Luz.

 Repudiamos o rechazamos La Luz, la Verdad, la Revelación, entonces, terminamos por hundirnos en las tinieblas a las que dejamos prevalecer en y sobre nosotros, en el abismo de ese ser desamorado en el que nos convertimos mientras no hacemos ora osa mas que adorarnos y mentirnos.

 No queremos aceptar a Dios, no queremos recibir al Señor, ni siquiera lo buscamos, quedamos atrapados y perdidos en el abismo de orgullo, amor propio, egolatría narcisista infernal, dedicados a adorarnos y engañarnos.

 Queremos convencernos de que la verdad no es tal, hacemos esfuerzos reales por ver la mentira, por creerla y defenderla, por continuar apegados a costumbres, gustos y preocupaciones inútiles.

 Siendo esto así, ¿Para qué tenemos la Fe?, o mas bien, ¿Dónde esta la Fe que decimos tener?, la hipocresía reina, impera, prevalece y se impone dominándonos, sometiéndonos y no hacemos nada para liberarnos, no hacemos lo debido que es buscar al Señor, aceptarlo, recibirlo y entregarnos a Él.

 Solo permitiendo Su Revelación, buscándola, aceptándola, recibiéndola, se acaban las tinieblas y culmina la desolación, pero si decidimos seguir renegando de Dios, prescindiendo de Él, oponiéndonos a su Voluntad, vamos a seguir irremediablemente privados de Dios, postrados en su olvido, sometidos  alas tinieblas, al vacío y a la desolación.

 El mismo vacío que hemos acumulado durante años, esas mismas tinieblas, rechazan a Dios diciendo que nos defienden o protegen contra un intruso, un invasor, pero es en realidad que lo hacen por motivos egoístas.

 Esas tinieblas viven de nosotros, si recibimos a Dios, se esfuman, desparecen, son vaporizadas, y por otro lado, el adversario, satanás, pierde la red con la que nos tiene sometidos, por ello es que nos manipulan y engañan para que continuemos prescindiendo de Dios, incluso diciendo y creyendo que lo servimos.

 Ese engaño es capital, esencial para el adversario y las tinieblas, si creemos que servimos a Dios y que somos irreprochables, no lo vamos a buscar nunca en Verdad, por ello van a continuar fermentando vicios, creciendo el vacío y la desolación que nos carcomen, devoran, corrompen, estropean.

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