martes, 11 de febrero de 2014

¿DEMONIOS O PERSONAS?



¿DEMONIOS O PERSONAS?

 De una vez por todas tenemos que abrir los ojos, el mundo se nos cae a pedazos encima de la cabeza y todavía seguimos perdiendo tiempo, distrayéndonos, encaprichándonos y perdiéndonos en vanidades.

 La realidad nos desborda, transvasa, se desploma encima de nosotros y lejos de comprender lo que sucede, nos dejamos arrastrar a las tinieblas. Verdaderamente el adversario día a día cosecha miles de almas que irremediablemente van a parar al abismo de donde ya no podrán salir.

 Es espeluznante la realidad del mundo en estos tiempos de desolación, de real ausencia de Dios, pero muco mas todavía es deplorable, abominable, condenable, repugnante la realidad de las almas sin Dios.

 Las almas están desoladas, deformadas, corruptas, podridas en vida, ya han pasado el límite de la muerte, se encuentran en avanzado estado de descomposición, se degradan día a día.

 Esto que de por sí ya es muy grave, se convierte en algo peor que no tiene ni nombre ya, debido a que las almas cierran los ojos a la realidad se aplican diariamente una sobredosis de soberbia y se esfuerzan por creer las mentiras delirantes que generosamente les prodiga satanás.

 Quieren creer que el mundo es fiesta, distracción, banalidad, disipación, desean comportarse como cerdas viciosa abominables y asquerosamente corruptas, a propósito buscan lo que es deplorable, condenable, repulsivo y corruptor.

 No reconocen límite alguno, se vuelven delirantes de soberbia y revientan de vicios, actualizando lo que le ha ocurrido a judas, el traidor, el cual al vender al Señor por moneditas, se ahorco, y en ese acto sus entrañas putrefactas y agusanadas reventaron y quedaron expuestas.

 Los vicios que asolan a las almas, que las desbordan, son esos mismos gusanos. La traición a Dios la vienen no solo consumando hace tiempo, sino que la actualizan a diario mientras se adoran y se dedican a satisfacerse sin límite alguno.

 Al final, se ahorcan con sus propios delirios, se anudan con sus caprichos y es así como terminan reventando agusanadas, produciendo los vicios que las atormentan.

 Mientras no se conviertan, mientras continúen renegando de Dios, prescindiendo de Él y siendo caprichosas, van a seguir pudriéndose en vida, enterrándose en tinieblas y entregándose a satanás para perderse para siempre.

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