domingo, 23 de febrero de 2014

NAUFRAGANDO EN TINIEBLAS



NAUFRAGANDO EN TINIEBLAS

 No somos diferentes al adversario, tenemos parte del alma muerta simplemente porque no amamos a Dios, y encima, llevamos a satanás mismo colgado, adherido, sujeto, porque no somos diferentes, razón por la que tiene acceso al alma.

 Al poder permanecer sujeto, adherido, agarrado, va agravando la de por sí ya muy deplorable situación, primero porque nos roba vida, y segundo porque con su peso inmundo nos arrastra hacia abajo, nos hunde-sumerge mas en nosotros mismos.

 Nunca vamos a poder salir a flote si no echamos a satanás, si no purificamos el alma y si no le cerramos el acceso a ella para que no vuelva. Siendo cómplices del opresor, siempre seremos dominados.

 Si compartimos el pecado de satanás, seremos inevitablemente súbditos suyos porque él es la cabeza de todos los perdidos, de los rebeldes, de los inútiles delirantes de soberbia que se autodestruyen y que destruyen cuanto tocan.

 Debemos abandonar la rebeldía, debemos hacer un esfuerzo por buscar a Dios, por llegar a ser verdaderamente fieles, no solo de palabras, sino en forma real, decidida, efectiva.

 Esto significa que hay que buscar la Voluntad de Dios, discernirla, solo así podremos obedecerlo y entrar en real comunión con Él saliendo de las tinieblas, porque quien tiene a Dios no puede permanecer en tinieblas, Dios Que Es La Luz lo saca de ahí abajo y disipa las tinieblas de su interior.

 El alma que no busca a Dios, que no discierne Su Voluntad y que no se esfuerza por ser fiel, permanece en tinieblas, y éstas avanzan en derredor suyo atenazándolo para sumergirlo aun mas y para penetrar también aun mas en su interior.

 Solo buscando al Señor y obedeciéndolo puntualmente en Su Voluntad podremos salir de las tinieblas y de la esfera de influencia de satanás, de los lazos de sus caprichos, pero si no abandonamos caprichos propios, somos socios-cómplices del adversario y por ello es que nos encontramos enterrados y naufragando en las tinieblas.

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