martes, 11 de febrero de 2014

NEGANDO LA REALIDAD



NEGANDO LA REALIDAD

 Padecemos la desolación, la ausencia de Dios, el tiempo que lo merece nuestra rebeldía hacia Él, contra Su Voluntad, y es entendible, lógico, consecuente, si no aceptamos Su Voluntad, si renegamos de Él, ¿Cómo esperamos contar con su presencia?

 Ahí es donde muchas almas se engañan, no obedecen a Dios, no lo aman en verdad, no lo siguen en realidad, pero se esfuerzan por cuidar las apariencias, y perderse entre fingimientos hipócritas antes que convertirse realmente.

 No lo obedecen, no lo tienen y no quieren reconocer que construyen apariencias para engañarse y engañar, para mentirse y mentir, volviéndose hipócritas y enterrándose en el olvido de Dios merecidamente.

 Mientras no cesemos la rebeldía contra la Voluntad de Dios, continuaremos padeciendo su ausencia, seguiremos viendo la amarga desolación. El problema es que a las almas no les importa considerar estas cosas, se mienten, engañan y fingen que ven o tienen a Dios y siguen perdiendo el tiempo sobre la faz de la tierra empeñándose en perderse.

 Mientras continuamos siendo rebeldes contra Dios, seguimos padeciendo su ausencia, sufriendo el vacío, la amara desolación, es justicia y nosotros lo buscamos, queremos, provocamos.

 Cuando nos convertimos, disfrutamos de la Presencia del Señor Que Vuelve a nosotros, pero, debemos apurarnos a consolidar esa frágil y naciente unión con una verdadera conversión, con una efectiva renuncia a nosotros mismos.

 Si no hacemos una real renuncia y no perseveramos en ese camino, nos vamos cayendo, como resbalando sin notarlo y acabamos apartados de Dios, separados de Él, privados de su amor.

 No notamos que no tenemos a Dios, no lo advertimos, estamos convencidos de que aun lo tenemos, y por supuesto, tampoco hacemos esfuerzo alguno para remediar la situación, para llegar a tener a Dios verdaderamente, nos mentimos, engañamos y luego mentimos-engañamos a otros.

 Si no dejamos de mentirnos, si no dejamos de sostener mentiras y de aparentar lo que no es verdad, vamos a seguir padeciendo la ausencia de Dios que merecemos, aquella en la que los enemigos nos devoran, consumen y destruyen y nosotros nos esforzamos por negar, ocultar y disimular lo que sucede: que nos caemos a pedazos.

Leer:





ES satanás EL QUE NO PERMITE LA VUELTA DEL SEÑOR:

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