jueves, 13 de febrero de 2014

NO HAY OTRA FORMA DE SER LIBRES



NO HAY OTRA FORMA DE SER LIBRES

 Cuando nuestra voluntad es derrotada, lejos de considerarnos desgraciados y volvernos resentidos como acostumbramos, debemos abrir los ojos y comprender que estamos siendo liberados por El Señor.

 Nos libera de caer en el engaño de los orgullosos caprichosos que creen que por concretar su voluntad son u obtienen algo. Lo que único que consiguen es engañarse y lo único que son, es una manga de cobardes obtusos, tercos y caprichosos delirantes de orgullo que alimentan ambiciones sin saciarlas y sin liberarse nunca.

 Cuando El Señor nos conduce o Guía a vencer la voluntad propia, esta liberándonos, nos guía a la victoria sobre nosotros mismos y todos los enemigos espirituales.

 No lo vemos en principio porque somos caprichosos, porque también deseamos ser tercos, obtusos y engreídos, pero con el tiempo podremos comprenderlo, como quien se aleja de algo para verlo mejor y apreciarlo en su ser real.

 La voluntad propia es fácilmente manipulada por el adversario, impregnada por su espíritu y usada en su favor, teniendo esto el agravante de que creemos que es nuestra voluntad, defendiéndola, sin notar que estamos defendiendo el dominio que ejerce satanás sobre nosotros.

 Al renunciar a la propia voluntad, le estamos cortando la influencia a satanás, no puede manipularnos porque no tenemos nada suyo. Acá es que debemos considerar la importancia de morir a nosotros mismos todos los días en algo siendo guiados por El Señor en ello.

 Solo abrazando La Santa Cruz y muriendo a nosotros mismos, vencemos a los enemigos espirituales, y así es como pasamos a ser libres. El alma que no abraza La Santa Cruz, no es libre, es y será esclava, esta y estará perdida irremediablemente.

 El alma que no busca la voluntad de Dios, Que Es Místicamente la Santa Cruz, no es libre, y el que la busca y no la obedece, tampoco es libre, la liberación curre al fundirse con Ella, al dejarla ser y hacer en nosotros, porque Es Dios mismo.

 Ahí se produce la comunión verdadera y real con Dios, ahí es donde comienza la Vida verdadera, espiritual, para las almas, cuando mueren a sí, cuando vencen a los enemigos espirituales.

 No hay otra forma de entrar en comunión real con Dios, ni hay otra forma de ser libres, toda otra cosa que hagamos, siempre nos va a dejar siendo esclavos de satanás y de su reino de tinieblas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario